La liada de La Diada 

La Diada catalana se desarrolla en medio de una flagrante ruptura de las relaciones entre los dos principales partidos soberanistas PDeCAT y ERC, (y de sus asociaciones respectivas (Omnium y ANC) pero más concretamente entre sus primeros dirigentes el prófugo Puigdemont y el preso preventivo a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo Oriol Junqueras.

El golpe catalán del 27-O de 2017 y los planes independentistas de sus promotores han fracasado y carecen de horizonte político en España y la UE, lo que está desactivando el apoyo popular al soberanismo catalán.

Y no solo por estos fracasos evidentes sino porque a quienes insistan en repetir el desafío al Estado y la legalidad les espera un claro horizonte penal como pronto quedará acreditado en la sentencia del Tribunal Supremo.

Si a todo esto añadimos el desgobierno de Quim Torra (a quien ahora se le sublevan sus amigos violentos de los CDR) y el empeoramiento galopante de la crisis económica, social, de convivencia y de seguridad (sobre todo en Barcelona), veremos que el fracaso del soberanismo catalán es completo.

De manera que, más que hablar de La Diada catalana, de lo se habla en estos momentos en Cataluña es de ‘la liada’ que tienen armada Puigdemont y Junqueras, los dos disputándose de muy mala manera el poder catalán así como el liderazgo separatista.

Dos apartados donde Junqueras -que quiere elecciones inmediatas cuando se publique la sentencia- tiene las de ganar. Porque las encuestas sitúan a ERC muy por encima del PDeCAT. Aunque parece claro que Junqueras será inhabilitado en esa sentencia (salvo indulto de Pedro Sánchez) y por tanto no podrá ser candidato ni posteriormente elegido presidente de la Generalitat.

Además una sentencia condenatoria dará nuevas alas a la Euroorden de España para la caza y captura en Europa de Puigdemont y de los demás prófugos (Comin, Ponsatí y Rovira) que podrían ser extraditados a España antes de fin de año.

Y a no perder de vista en todo ello que en el seno del PDeCAT hay una lucha cainita por el control del partido, que bien puede acabar en una ruptura o en la escisión de un grupo de dirigentes en pos de la refundación de una nueva Convergencia. Lugar por donde anda merodeando Artur Mas a quien se le acaba su inhabilitación la próxima primavera y que podría intentar volver a ser candidato a la Generalitat. Precisamente por ello Junquera quería unas elecciones catalanas antes de final de año.

En suma un espectáculo lamentable el de los soberanistas que convierte La Diada en ciernes, más que en una fiesta independentista, en un patético funeral.