El casoplón de Espinosa y Monasterio

Esta pareja de primeros dirigentes de Vox que son Iván Espinosa y Rocío Monasterio están dando un lamentable espectáculo con motivo de su ya famoso chalé.

Más bien ‘un casoplón’, espantoso por cierto, y sito en el centro de Madrid donde han violado las normativas de edificabilidad y ocupación, además de negarse a pagar los 63.000 € que este par de políticos millonarios le deben al constructor.

Vamos, todo un ejemplo de desvergüenza personal y política por parte de quienes se empeñan en dar lecciones a todo el mundo y a presentar a Vox como un partido ejemplar. Y, además, tanto Espinosa como Monasterio en vez de reconocer sus errores y regularizar su situación se empeñan en mentir y culpar de sus desafueros a ‘la burocracia’ municipal (sic) y a un constructor al que un tribunal le ha dado la razón.

La parejita no pidió licencia de ocupación, porque en la obligada inspección que conlleva se iba a descubrir el pastel de que habían sobrepasado la edificabilidad, que les fue autorizada por la licencia de obra que le concedió el ayuntamiento de Madrid. Y todo ello con el agravante de que Monasterio es arquitecta y sabe muy bien que estaba actuando fuera de la normativa municipal.

Y ¿qué dice de todo esto Santiago Abascal que tanto se había mofado del chalé de Pablo Iglesias en Galapagar? Pues de momento no dice nada, pero si los autores de este cúmulo de irregularidades fueran dirigentes de otro partido, a buen seguro que ya les abrían pedido la dimisión.

Está claro que no se trata de un caso de corrupción, pero si lo es de clara desvergüenza y de irregularidades que les van a costar a ambos el cierre del chalé familiar y la demolición de las obras no contempladas ni permitidas en su licencia inicial.

Pero sobre todo estamos ante otro caso de falta de ejemplaridad por parte de dos dirigentes políticos de Vox que no cesan de clamar y de acusar a sus adversarios de comportamientos como los que ellos han acaban de admitir y que no se pueden aceptar.