Conmoción por la muerte de Blanca Fernández Ochoa

La desaparición y la muerte en la Sierra de Guadarrama de la medallista olímpica de esquí en Albertville Blanca Fernández Ochoa ha causado una emotiva conmoción en toda España. Y especialmente en el ámbito del deporte nacional donde Blanca era un referente por su buen hacer y su carácter amable y generoso que generaba una enorme simpatía hacia su persona y entorno familiar.

Porque su triunfo olímpico estuvo precedido por el de su hermano Paco Fernández Ochoa que, antes que Blanca, había conseguido en el ‘deporte blanco’ la medalla de oro de ‘eslalon’ en los Juegos de Sapporo en Japón. ‘Paquito’ como se le llamada al gran esquiador español, murió muy joven a los 56 años víctima de un cáncer.

Y ahora ha muerto Blanca en extrañas circunstancias que todavía están por esclarecer. Aunque, al parecer, perdida o desorientada en la madrileña sierra de Guadarrama a donde solía acudir para hacer senderismo, y puede que víctima de algún accidente o una repentina enfermedad, lo que la autopsia revelará.

Esta inesperada y triste noticia de la muerte de Blanca ha desatado una ola de solidaridad en toda España con Blanca, en apoyo de su familia y amigos y enrarece más si cabe el inicio de un tenso y oscuro otoño político y social en el que por el horizonte asoman negros nubarrones de paro y de recesión.

A ello se ha añadido la epidemia de listeriosis que provocó varias muertes y abortos por consumo de una carne que estaba contaminada y se fabricaba y comercializaba sin los necesarios controles sanitarios por parte de las autoridades andaluzas.

Las que, tras estallar esta crisis, no han estado a la altura de las graves circunstancias que han causado también una conmoción social y dolor en numerosas familias de este país afectadas por el mal estado de la ahora tristemente famosa ‘carne mechá’.

Al fondo de todo ello se anuncia una repetición electoral por falta de acuerdo entre los partidos nacionales españoles, lo que nos conduce a un terreno de crispación e inestabilidad. Y sin que exista la garantía o certeza de que, al término de los comicios, que se anuncian para el 10 de noviembre se pueda vislumbrar un pacto de gobierno para los próximos años.

Estos que vivimos y los que se acercan son tiempos malos y revueltos que los dirigentes y gobernantes de nuestro país deberían de abordar con más entendimiento y generosidad. La misma o parecida que ha despertado en España la muerte de Blanca Fernández Ochoa, que en la historia olímpica de nuestro país ya está en un destacado sitial.