Cayetana no funciona

Mucho ‘si es sí y el silencio también puede ser sí’ y al final y a la primera oportunidad tenemos que decir que Cayetana Álvarez de Toledo ‘no funciona’. Claro está que como portavoz parlamentaria del PP. Lo vimos en el debate sobre la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez en la reciente crisis del ‘Open Arms’, donde dicho sea de paso la vicepresidenta Carmen Calvo nos hizo otra exhibición, llena de datos, de su confusión mental a la vez que acusaba a sus adversarios de falta de humanidad.

Debate donde no hubo sorpresas y que aprovechó Santiago Abascal para elogiar al caído xenófobo ministro italiano Matteo Salivini y al ultramontano húngaro Viktor Orban. Lo que fue una manera indirecta de decirle a Pablo Casado que Vox no sumará sus votos y candidatos con el PP porque ellos están en otra cosa.

Por cierto bien alejada de los Derechos Humanos y civiles e incluso de la defensa del Clima. Ellos son así, y no recuerdan la espeluznante foto del pequeño Aylan Kurdi ahogado y tumbado en una playa de Turquía.

Pero volvamos al estreno de Cayetana en el Parlamento que la portavoz del PP desaprovechó al caer en la ‘trampa’ de hablar sobre todo de inmigración, en lugar del verdadero tema de España: la disyuntiva de Sánchez entre la coalición con Podemos y repetición electoral. Reduciendo de paso en unos pocos minutos la posición del PP sobre el Open Arms que es agua pasada.

Lo peor de Cayetana fueron sus formas. Se le da mejor escribir desde sus posición conservadora que disfraza de liberal. Pero en la Cámara Cayetana ofrece una imagen áspera y un rictus indignado. Y practica un discurso con infinita soberbia y antipático que produce rechazo (incluso entre los suyos) y la aleja de la ciudadanía desde un partido que presume de ‘popular’.

Eso sí, puesta a repartir estopa es insaciable. Del tirón dijo al Gobierno las siguientes lindeces: ‘ustedes son una mezcla de demagogia, sectarismo e incompetencia; son la ausencia más absoluta de convicciones, principios, coherencia y criterio’. Y a doña Carmen Calvo la puso a escurrir hasta en lo personal. ¿Quien da más?

Rafael Hernando, el que fuera cancerbero de Mariano Rajoy en el Congreso, tenia furia pero también corazón y a ratos más que un dóberman parecía un San Bernardo. Pero Cayetana está tensa y tiesa como una vara de medir las costillas del adversario y si no rectifica sus maneras y no usa tono coloquial para acercarse al conjunto de la ciudadanía su portavocía en el Congreso no funcionará.

Mucho mejor en fondo y forma estuvo Inés Arrimadas, crítica, moderada y con propuestas de mediación de la UE, aunque también perdió Arrimadas la oportunidad de hablar más de investidura de Sánchez que de inmigración.

La gaditana se centró en el tema central del debate pero, al contrario de su adversaria Cayetana, sí mostró cercanía y entrañable cordialidad. Inés tiene empatía con la Cámara, la prensa y la ciudadanía. También cierta inocencia. Podría ser la Heidi y Cayetana la señorita Rottenmeier del cuento del centro derecha español.

Aunque la portavoz del PP puede mejorar. Basta que Cayetana entienda el lugar que ocupa y dónde está. Y que se relaje y disfrute de la fama, buena o mala, y de la erótica del poder.

En fin, lo cierto es que Pedro Sánchez continúa ausente y no se somete en España al control del Parlamento. Y en esto imita a Boris Johnson en Gran Bretaña, mientras se encamina con su no es no a Iglesias hacia la repetición electoral. A la que puede que también se sume Johnson si el Parlamento británico lo consigue controlar.