Una furtiva lágrima, por Plácido y Ayuso

Las acusaciones que presentan a Plácido Domingo como acosador sexual han provocado un escalofrío en la espina dorsal de este país donde vamos de sobresalto en sobresalto, y donde ya ha resultado herido en su fama y su prestigio el primer gran embajador lírico de España lo que ahora sentimos y padecemos con una furtiva lágrima a punto de resbalar.

Para llorar sin consuelo han sido, por otra parte, los discursos y el debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso como la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. Una representación celebrada en la Asamblea de Madrid, sita en una calle de Vallecas que hasta hace bien poco se llamaba ‘Payaso Fofó’ en acertada alegoría para un ágora en la que se ha visto de todo.

Desde el Tamayazo a la ingente corrupción del PP en la charca de ranas de la condesa Esperanza Aguirre, sobre la que a punto está de saltar desde un nuevo trampolín para caer en esa ciénaga que inunda los tribunales de la capital del Reino de España.

Ayuso ya es presidenta de la Puerta del Sol aunque sus adversarios dicen que no se comerá las uvas porque le imputan sombras de sospechas más o menos variadas que, por el momento, no pasan de mera especulación. A no ser que alguien se haya guardado el as de bastos para ponerlo en la mesa cuando la presidenta y el gobierno madrileño comiencen su gestión.

Ayuso es una apuesta de Pablo Casado y Pío García Escudero que vieron en ella mucho más de lo que se aprecia a simple vista y, tiempo al tiempo, ya se verá si acertaron o si Ayuso no responde a las expectativas. Y que en contra de lo que han escrito algunos analistas más que apuntalar a Casado al final lo puede desestabilizar.

Todo dependerá a partir de ahora de la calidad de los gobernantes y los equipos técnicos que han de gestionar el portaaviones madrileño, sobre el que planea la amenaza de convertirse en una agencia de colocación de los desahuciados políticos de los tiempos de Rajoy.

En el debate de la investidura madrileña los principales oradores lo fueron, desde sus antagónicas y particulares posiciones, Ángel Gabilondo del PSOE y Rocio Monasterio de Vox. Ayuso leyó un programa tecnocrático sin tono ni pasión, Errejón hizo sus piruetas y Aguado defraudó con su rictus antipático y la escopeta cargada y siempre lista para completar su sala de trofeos de presidentes de la Comunidad de Madrid.

Pero las cosas son como son y Ayuso logró la investidura y ahora tiene su oportunidad bajo la atenta mirada de Génova 13 que ya piensa en convertir la Comunidad de Madrid en su modelo de ensayo político y económico de cara a sus aspiraciones a gobernar la política nacional.

‘Los ensayos se hacen con gaseosa’ decía el sabio, pero nunca se sabe y las libres saltan por donde menos se esperan y a ver si al final este misterio de Ayuso se convierte en un éxito inesperado y la joven madrileña acaba triunfando en su Comunidad y aspirando a más altas cotas en la política nacional.

‘Cosas veredes amigo Sancho que qué harán hablar las piedras’ dice una falsa cita de El Quijote que viene al pero de lo que acontece en este país. Y ahí está Ayuso en su pedestal y Plácido Domingo en su monte calvario del que difícilmente se repondrá.