El milagro económico de Trump se desvanece

La guerra comercial de Donald Trump con China, Europa, México y otros muchos países está provocando un maremoto de incertidumbres y una nueva crisis económica internacional de dimensiones imprevisibles. Así se como se apreció ayer en el batacazo de Wall Street ante la fuga masiva de inversores y capitales hacia posiciones conservadoras de los bonos a medio y largo plazo, en previsión del riesgo de una nueva recesión internacional.

Un vuelco en la Bolsa de Nueva York que ha impactado con fuerza en los mercados europeos (el Ibex 35 español cayó a sus mínimos del año). Lo que todavía puede empeoraren la UE si el ‘premier’ británico Boris Johnson cumple su amenaza de imponer un Brexit duro para forzar la salida del Reino Unido de la UE el próximo 31 de marzo.

Trump tuvo un buen despegue en su política económica con una bajada muy importante de los impuestos a las empresas americanas, lo que reactivó la economía y el empleo.

Pero su proteccionismo de ‘América first’ y la guerra comercial internacional que puso en marcha para mejorar la balanza de los EE.UU., fue como poner puertas al campo del mercado del mundo global. Y abrió de manera especial con China una guerra comercial y monetaria que nadie está en condiciones de frenar al día de hoy, salvo que Trump entre en razón y recule.

Naturalmente, Trump considera que el culpable de la situación no es él y culpa a la Reserva Federal de EE.UU. a la que apremia para que baje los tipos de interés, que la propia FED ya rebajó ha unos días un cuarto de punto, lo que el presidente considera insuficiente para competir con otros países.

Al final Trump, como en sus proclamas racistas y vista gorda con los nuevos supremacistas, tendrá que rectificar como lo hizo a raíz de las masacres de El Paso y Dayton, en su empeño de guerra comercial con China y la UE. De lo contrario será acusado de provocar una nueva crisis internacional y ello podría ser letal para su avanzada campaña electoral para renovar su actual liderazgo presidencial.

En cuanto a España está claro que la tormenta económica que se acerca pone más en evidencia el bloqueo político institucional del país y amenaza el pretendido gobierno de coalición entre Sánchez e Iglesias, porque Podemos no parece ser el socio adecuado para abordar un tiempo de recesión y de crisis económica internacional.

Y su presencia en el Gobierno de España pondría un freno para la inversión extranjera y nacional. Lo que constituye otro motivo de desconfianza de Sánchez hacia Iglesias y se convierte en serio problema para el desbloqueo de la investidura lo que nos llevaría irremediablemente y bajo la tormenta económica -una mala noticia para el PSOE- a repetición de la cita electoral.