¿Dónde está Albert Rivera?

Pues imaginamos que en una lejana playa con Malú descansando de sus muy escasos y poco creativos esfuerzos políticos porque a lo mejor cree el líder de Cs que esas tonterías de ‘el plan, la banda, la habitación y el botín’ a las que redujo su discurso ‘no político’ en el debate de investidura fue una genialidad.

Pues no lo fue. Ni nada genial ni nada especial cuando están en juego en nuestro país cosas importantes. Rivera no hizo un análisis serio de la actual situación política española, ni del horizonte otoñal que se acerca con la sentencia del golpe de Estado catalán, el Brexit y la posible repetición de las elecciones generales.

Y lo que es peor, Rivera no propuso absolutamente nada, ni una alternativa a Sánchez (como la que ahora propone Casado) o pidiendo a Sánchez que dé un paso atrás y permita que otro dirigente del PSOE más comprometido con la Constitución se presente como candidato a la investidura.

Rivera está cansado pero sobre todo de la crisis interna de su partido que cree haber cerrado para siempre ampliando el círculo de hierro de sus más leales dirigentes.

Y ha dejado de guardia a su secretario general Villegas, el que por lo menos ha salido al paso y en contra de la propuesta de Ana Beltrán (secretaria de organización del PP) de organizar una coalición electoral entre PP y Cs en caso de repetición electoral y al estilo de ‘Navarra suma’.

Lo que sería un error porque le dejaría al PSOE todo el centro de la política. Otra cosa bien distinta es que Casado y Abascal, que son hijos de Aznar, si se puedan presentar juntos en unos nuevos comicios generales.

Pero Cs no puede entrar en coalición con el PP porque eso sería tanto como hacerle una gran regalo a Pedro Sánchez, con quien Rivera no quiso hablar precisamente para mantener su distancia del PSOE ante el riesgo real de la posible repetición electoral.

Ahora bien, ¿qué hace y hacia dónde va Ciudadanos? No se sabe y además Rivera anda desaparecido (probablemente en el yate de Marcos de Quinto) y puede que meditando alguna nueva ocurrencia como la de ‘la banda’ para el horizonte otoñal.