Casado se relaja a la sombra de Aznar

A Pablo Casado y sus rejuvenecidos y aznaristas dirigentes se les olvidó muy pronto que el pasado 28 de Abril el PP cayó de 137 diputados a 66. Perdieron la friolera de 71 escaños, más del ¡50 %! del grupo parlamentario, además del Gobierno de España y todo ello bajo el liderazgo conservador y un tanto naif de Pablo Casado.

Y con todas las bendiciones y el discurso bronco de José María Aznar que proclamó en el último Congreso del PP que ‘España tiene un problema existencial’. Es decir que estamos a cinco minutos del fin del Mundo y la Humanidad empezando por España y con la ayuda del cambio climático que, como Donald Trump, siempre había negado Aznar.

En los comicios autonómicos y municipales del 26 de Mayo el PP perdió centenares de concejales y decenas de consejeros autonómicos. Y, aunque es cierto que gobiernan en Andalucía (con apoyo de Cs y Vox), se quedaron sin La Mancha, La Rioja, Melilla y las alcaldías de 7 capitales de provincias. Aunque, y por los pelos, reconquistaron la de Madrid.

Y con estos resultados, en los que influyeron malos candidatos como el inefable Adolfito Suárez y tras una purga de los equipos de Rajoy, Casado ha festejado en los pasados días el regreso del aznarismo al poder del PP. Colocando al frente de la portavocía del Congreso a Cayetana Álvarez de Toledo (la voz de su amo) que hundió al PP catalán y en el Senado (y de matute) al fracasado en el Pais Vasco, Javier Maroto.

Y entonces ¿de qué se ríen tanto y qué festeja con tanto alborozo la nueva y conservadora dirección del PP? No se sabe bien, pero está claro que lo que les quedaba del centro político en el PP en Andalucía, La Mancha, Asturias, Castilla León y Galicia, ha pasado a un segundo y marginado plano, porque Casado y Aznar consideran una prioridad es recuperar los votos del PP que se fueron a Vox (donde Aznar tiene colocado a su peón Bardají).

De manera que si hay repetición electoral, que es lo que quiere Casado para iniciar una remontada, el PP intentará un pacto electoral con Vox a ver si con ello alcanza la barrera de los 100 escaños y se consolida como la alternativa y líder de la Oposición.

Lo que no conseguirá Casado es una coalición electoral con Albert Rivera, a pesar de que Cs está atravesando un pésimo momento de liderazgo y de cohesión interna. Porque la operación ‘Navarra Suma’ no parece viable para el Congreso aunque no sabemos si la podrían articular con vista al Senado.

Ahora bien, la asignatura pendiente de Casado está en la recuperación del centro político lo que exige una moderación que no garantizará Cayetana en el Congreso desde donde piensa eclipsar a su líder creando una bicefalia que, tarde o temprano, aparecerá, porque la marquesa es ‘la niña de Aznar’.

Es cierto que en el reciente debate de investidura fallida de Pedro Sánchez Pablo Casado hizo un buen discurso político qué superó el de Albert Rivera (dedicado a las ocurrencias), aunque le faltaron propuestas alternativas como pedir la abstención del PSOE para favorecer un Gobierno PP-Cs (lo que han descubierto ahora), solicitar al PSOE que presente otro candidato a la investidura que no sea Sánchez y exigirle a Iglesias que confirmara en la Cámara su afirmación de que en España ‘hay presos y exiliados políticos’.

Pero también es verdad que Casado acaba de estrenar su liderazgo, con un sonoro batacazo electoral, y tiene todavía mucho que aprender. Pero si hay repetición electoral no tendrá tiempo para escenificar el regreso del PP al centro de la política.

Y es precisamente ante el riesgo de nuevas elecciones por lo que tanto Casado como Rivera se niegan a explorar un acuerdo con Sánchez para la investidura y para gobernar.

Y ello muy a pesar de que hay dirigentes del PP y poderes económicos y mediáticos que creen que España necesita la gran coalición PSOE-PP para abordar el otoño caliente de la desaceleración económica, el Brexit y la sentencia del golpe catalán. Y para impedir los indultos a los golpistas y que Podemos y los separatistas catalanes entren y controlen la estabilidad del gobierno nacional.