Albert Rivera, el del bombo

Creerá Albert Rivera que, con su discurso plagado de ocurrencias y falto de contenido político, salió bien parado del debate de investidura, pero eso no es verdad. Máxime después de las facilidades que le dieron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con su pública trifulca por los sillones del Gobierno.

Rivera no hizo un discurso político -nunca los hace- sobre lo que pasa en España y tampoco, como se lo pidió Sánchez, propuso nada para salir de la crisis y del bloqueo institucional en el que nos encontramos.

Pudo Rivera haber respondido a Sánchez que sí había alternativas distintas a su investidura como por ejemplo: que el PSOE presente a otro candidato a la investidura con firmes convicciones constitucionales como podrían ser Borrell, Vare o Page, para facilitar así la negociación con los dos partidos constitucionales.

Pero esa alternativa no se le ocurrió a Rivera ni a nadie de su equipo porque los de Cs son pésimos estrategas. Y confunden la crisis que en los últimos meses y años ha sufrido el PP con su progreso electoral en los comicios del 28-A.

Tampoco se le ocurrió a Rivera decirle a Sánchez que entre PP y Cs suman 123 escaños, los mismos que tiene el PSOE, y que ambos partidos podrían formar un Gobierno de centro derecha y constitucional si se abstuviera el PSOE.

Pero a Rivera lo que le interesaba no era la crisis de España sino buscar un titular en los medios con esas tonterías de ‘la banda, el plan y la habitación del pánico y el botín’. Y luego con su insistencia en presentarse el solo y por su cuenta como el líder de la oposición, que desde luego no lo es ni lo será si sigue por ese camino.

Y menos si vamos a una repetición electoral. Porque en ese caso entre la crisis interna y la diáspora de dirigentes de Cs, y las ocurrencias de Rivera (que por momentos parece estar fuera de sí) Ciudadanos caerá a un nivel de votos parecido al que obtuvieron en 2016. Y si eso ocurre Rivera lo pagará.

El líder de la Oposición no es el que más grita o descalifica a Sánchez y al PSOE. Sino el que mejores soluciones ofrece para España y Rivera, cual perro del hortelano, no ofreció ninguna. Y al contrario quien sí hizo en el debate de investidura un buen discurso político fue Pablo Casado mientras Rivera hacía chistes y tocaba el bombo de su banda de música menguante y particular en busca de un titular.