Andrea Orcel, un banquero impresentable

De buena se han librado en el Banco Santander y su presidenta Ana Botín al haber renunciado al inicial intento de incorporar al banquero italiano Andrea Orcel a la primera línea de gestión del Santander, primer banco de España y uno de los más importantes de Europa y América.

Y no solo por las dudas y discrepancias que, desde el principio de la fallida relación dejaron al descubierto los modales, la avaricia y las carencias de Orcel, sino porque últimas informaciones han dejado al descubierto que este banquero ha grabado conversaciones privadas con Ana Botin y el secretario de nombramientos del banco, Jaime Perez Renovales.

Grabaciones que desvelan en Orcel unas prácticas y unos modales que nos recuerdan al no menos impresentable Comisario Villarejo.

Unos hechos de todo punto indecentes e impropios de un banquero de alto nivel que pretendía situarse en la primera línea del ámbito financiero nacional e internacional. Lo que prueba la buena decisión de Ana Botín al suspender el fichaje del que pudo haber sido su Consejero Delegado.

Y unos modales y unas grabaciones las de Orcel, denunciados por el Banco Santander, que amén de descubrir el pelaje oculto del banquero italiano, lo descalifican e inhabilitan para siempre como banquero y financiero. Salvo que otros quieran correr con el riesgo de ser espiados a sus espaldas por un importante gestor en las conversaciones privadas así como en toda reunión institucional de cualquier banco, fondo financiero o empresa.

Al tiempo que estas grabaciones de Orcel, de más que dudosa legalidad, para provocar opiniones que puedan favorecer su pretendida indemnización de ¡110 millones de euros! -por haber dejado UBS y no haber culminado su integración en Santander-, demuestran que el italiano carecía de argumentos y pruebas para justificar su desmesurada petición de indemnización.

Y fue por ello por lo que Orcel con practicas que, en otros ambientes, se califican de mafiosas, recurrió a grabaciones ilícitas para intentar mejorar su posición procesal en el litigio judicial que mantiene con el Banco Santander. Entidad que de buena se ha librado no incorporando al tal Andrea Orcel.