Boris Johnson con el Brexit y Gibraltar al fondo

Como se esperaba en Londres y se temía en Bruselas Boris Johnson es el nuevo primer ministro británico en sustitución de Theresa May, tras lograr el triunfo en las elecciones internas del Partido Conservador británico con un 66% de los votos a su favor frente a su adversario Jeremy Hunt que logró el 34% del total de los 138.809 sufragios emitidos.

Boris Johnson, el ‘tiburón rubio’ de los conservadores británicos, ex alcalde de Londres y ex ministro de Exteriores de Theresa May, se hace con el poder y asegura que el Reino Unido saldrá de la Unión Europea el próximo día 31 de octubre tal y como estaba programado -tras las prórrogas que la UE dio a May- y que lo hará por las buenas o por las malas.

Y cuando todavía falta por decidir el futuro de la frontera comercial entre las dos Irlandas y la que será nueva relación comercial de Gran Bretaña con la UE, además de la importante factura que Reino Unido debe pagar a Europa por su ruptura del Tratado de Adhesión.

Johnson es un político controvertido, provocador y bien relacionado con el gran ‘tiburón blanco’ -y nunca mejor dicho ahora lo de ‘blanco’- de Donald Trump. El que también luce su particular flequillo rubio y apostó por la salida del Reino Unido de la UE.

Lo que, como pronto se verá, no será una buena opción para Gran Bretaña tanto en la política internacional -donde ahora sufre una tensa relación con Irán- como en las relaciones comerciales con la UE aún por definir. Y en su protagonismo financiero en Europa que la City de Londres deberá compartir muy pronto con Fráncfort, ciudad donde se ubica el Banco Central Europeo.

Sin embargo y a pesar de los recelos y los temores que Johnson provoca en Bruselas (donde ya conocen sus famosas meteduras de pata) para la UE el nuevo premier tiene una ventaja frente a la dubitativa Theresa May: que esta vez el Reino Unido sí que abandonará la UE el 31 de octubre, lo que pondrá fin a la pesadilla del Brexit que el fracasado David Cameron puso en marcha con su temerario referéndum.

Europa se quita así un peso de encima y su núcleo duro y más europeísta, en el que participan Alemania, Francia, España, Portugal, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, podrá avanzar en pos de una reforzada integración política y monetaria. Y a mayor velocidad de lo que permitía la presencia británica en el seno de la UE.

En lo que a España se refiere el fin del Brexit, que promete Johnson, tendrá consecuencias importantes para la situación de Gibraltar, la colonia británica que pronto dejará de pertenecer al territorio de la Unión Europea lo que sin duda afectará a su relación con España y a sus operaciones económicas y comerciales en la UE, sobre todo como paraíso fiscal.

Lo que para algunos observadores debería facilitar una nueva negociación entre Madrid y Londres y hacer reflexionar al gobierno de la Roca sobre las indiscutibles ventajas que, para los gibraltareños que votaron contra el Brexit (y para los muy importantes despachos fiscales, societarios y financieros del Peñón), tendría ahora una soberanía compartida de la Roca entre España y el Reino Unido. Aunque semejante posibilidad no figura hoy en un horizonte inmediato y tendría que madurar.