El hombre que vuela

¿Se imaginan que sobre la pista central de Wimbledon hubiera aparecido ayer durante la titánica final entre Federer y Djokovic un hombre volador? Dos extraterrestres parecían Roger y Novak en su épico partido de cinco set y cinco horas de duración que ganó el serbio. Dos grandes dominadores de la superficie de hierba inglesa, a los que se une Rafael Nadal para formar el inigualable e histórico trío del tenis mundial.

Pero el hombre volador no se apareció por Londres porque estaba en París. Pero ya tiene entre sus objetivos inmediatos el atravesar volando el Canal de La Mancha en un futuro nada lejano.

Estábamos celebrando el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna y de pronto, en plena fiesta nacional francesa y durante su desfile militar del 14 de julio, se ha visto ante el asombro de miles de personas a un hombre volando sobre los Campos Elíseos de Paris, subido sobre una plataforma a reacción tan solo un poco más grande que sus zapatos.

De la leyenda de Ícaro hasta nuestros días hemos visto numerosos intentos de hombres voladores con alas de todo tipo, parapentes y con cohetes en las espaldas como en la Olimpiada de Los Ángeles.

Pero la exhibición del hombre volador que se hizo ayer en París durante el desfile militar de la fiesta nacional del 14 de julio fue algo excepcional. El ‘pájaro humano’ en cuestión se llama Franky Zapata, un deportista francés campeón del mundo de velocidad en motos de agua, que ha inventado una pequeña plataforma voladora con cinco mini motores a reacción que alcanza los 190 kilómetros por hora y le permite desplazarse -de momento durante solo 10 minutos- por el aire y aterrizar donde le place.

El gobierno francés, que en su desfile militar exhibió modernos drones y robots, está muy interesado en aplicar el invento de Zapata al ejército y anuncia que tendrá importantes posibilidades operativas.

Pero antes de que eso ocurra probablemente veremos a Google, Facebook y Amazon (para los repartos de paquetes será genial) compitiendo para hacerse con la patente del hombre volador que sin duda revolucionará el tráfico y el transporte público en las principales ciudades de todo el mundo, siempre que la energía que utilice sea limpia y ajena a la polución.

Hace años que la industria aeronáutica estaba ensayando los taxis o coches voladores, pero ahora es la pequeña plataforma de Zapata la que provoca la mayor expectación. Y si resulta barata y viable acabaremos viendo a miles de personas viajando por el aire, sin problemas de tráfico y siempre que el tiempo lo permita. Lo que por otra parte acabará con el tráfico infernal de las horas punta y también con los malvados patinetes que inundan las aceras de las ciudades embistiendo a los transeúntes y que luego se abandonan en cualquier lugar.

Ícaro a vuelto sin alas de cera y sin viajar hacia el Sol. Y lo hace a bordo de una pequeña plataforma que habrá que perfeccionar para que triunfe como el vehículo de la modernidad.