Mentiras de Lastra y Aguado

Mienten como bellacos Adriana Lastra e Ignacio Aguado cuando culpan a Pablo Iglesias y a Santiago Abascal de impedir las investiduras nacional y madrileña, respectivamente, de Pedro Sánchez y de Isabel Díaz Ayuso. Porque la única responsabilidad de estos fracasos que conducen a sendas repeticiones electorales son de Pedro Sánchez y Albert Rivera.

El primero, Sánchez, porque le quiere birlar (‘hurto político’, lo podríamos llamar) a Iglesias sus 42 diputados para sacar adelante su investidura a cambio de nada y desde luego impidiendo que Podemos se siente en el Consejo de Ministros, a lo que sin duda tienen derecho.

Y el segundo, Rivera, porque le quiere birlar a Abascal (otro ‘hurto’ en la política) a Abascal los 12 diputados que Vox tiene en la Asamblea de Madrid, también a cambio de nada y sin ni siquiera una negociación.

Y los discursos de Lastra y Aguado con los que PSOE y Cs se presentan como defensores del interés general de los españoles o de los madrileños son más falsos que el mismísimo Judas. Porque los únicos intereses que están en juego son los de Sánchez y Rivera, que ya se ven lanzados en la precampaña electoral que se abrirá a la vuelta del verano.

Pero ¿en qué democracia del mundo el partido que aporta escaños a una mayoría de Gobierno no tiene derecho a entrar en ese Gobierno? Los dos, Sánchez y Rivera, tratan a Iglesias y a Abascal como tontos y apestados por ser, respectivamente, los líderes de dos partidos populistas de izquierda y derecha.

Pero sin tan malos o peligrosos son Podemos y Vox ¿porque Sánchez y Rivera se empeñan en pedirles que les regalen sus diputados a cambio de nada y por el bien de España y de la Comunidad de Madrid? Y, peor aún, al uno y al otro los amenazan con repeticiones electorales y advirtiéndoles de que Podemos y Vox se van a estrellar en sus respectivas elecciones.

O sea que Sánchez y Rivera les dicen a Iglesias y Abascal: mas vale que nos regaléis vuestros diputados para las investiduras porque de lo contrario os vais a dar un sonoro batacazo en la repetición electoral. Es decir, poneros de rodillas o acabaréis en el mismísimo infierno del campo electoral.

En suma un espectáculo poco edificante por muy malos que sean y muy populistas y extremistas que sean Iglesias y Abascal.