Iglesias ante la cena de Baltasar

Dice el CIS de Tezanos que los españoles están hartos de los políticos. Y puede que esa sea la única verdad del último barómetro del mes de julio del CIS, porque los datos sobre la intención de votos Tezanos los hace a ojo de buen cubero y con la intención de agradar a su amo el presidente Sánchez y de asustar a Pablo Iglesias.

Al que Sanchez el próximo martes le piensa ofrecer en La Moncloa, como si de la impía cena de Baltasar se tratara, una suculenta oferta de cargos del segundo y tercer nivel en la Administración y en empresas públicas, para colocar con buenos sueldos a toda la cúpula de Podemos.

Pero si Iglesias no se deja impresionar y se mantiene en sus trece y exige ser ministro, entonces no quedará más camino que la repetición electoral en el mes de noviembre y cada mochuelo a su olivo. Y a ver qué pasa en el otoño caliente donde se espera, de plato fuerte, la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado catalán.

La política, pues, bastante mal, salvo lo de Borrell en la Unión Europea que ha sido un acierto y una excepcional y merecida oportunidad para este buen político catalán.

De manera que tiempo es de que se acabe la investidura de Sánchez o de que se traslade a septiembre y luego veremos si hay nuevas elecciones o si los de Podemos se lanzan a zamparse el festín de cargos públicos aunque no los dejen sentarse en el Consejo de Ministros.

Porque menos da una piedra y porque Tezanos está dispuesto a sacar, en los próximos meses, unos terroríficos barómetros pre electorales en los que le anunciará a Pablo Iglesias el hundimiento de su partido populista hasta las posiciones minoritarias que años atrás tuvo el PCE.

Y entonces Iglesias tendrá que optar entre apurar los cálices y los platos de la cena del Rey Baltasar o la caída en picado de Podemos mientras él, con su Irene y con su prole, toman el sol alegremente en su chale de Galapagar.

La política muy mal y los ciudadanos de a pie locos por fugarse hacia el mar, huyendo del calor y de la polución que Almeida promueve en Madrid. Pero a la vez entusiásmanos con la asombrosa actuación de Rafael Nadal en la yerba de Wimbledon donde acaba de domesticar con mano de seda y una poderosa fuerza mental a un canguro salvaje llegado del Australia, que se llama Kyrgios al que, no sin dificultad, ha conseguido domar y derrotar.