Carmen Calvo, embajadora en el Vaticano

No estaría nada mal que el ministro Josep Borrell nombrara, antes de irse a Bruselas a dirigir la diplomacia de la UE, a la vicepresidenta Carmen Calvo nuestra nueva embajadora de España ante el Vaticano.

La cordobesa se lo merece y ha hecho méritos sobrados para conseguir ese importante destino en Roma donde a buen seguro podrá completar su nivel de formación política porque, como es bien sabido, la señora Calvo ‘manca fineza’ como decía el sabio Gulio Andreotti.

Además, la Diplomacia vaticana, con más de 2.000 años de experiencia es sin duda la mejor escuela europea en materia de relaciones internacionales. Por lo que Carmen Calvo podría aprender y mucho pasando cuatro años en ‘la ciudad eterna’. Y en la maravillosa embajada que nuestro país tiene en la Plaza de España, junto a la ‘barqueta’ y esa gloriosa escalinata que conduce al cielo de Roma.

Carmen Calvo ya conoce bien al secretario de Estado Vaticano el cardenal Pietro Parolín a quien visitó en el otoño de 2018 -vestida con su encaje y enseñando el ‘canalillo’- para quejarse de la actitud de la Iglesia Católica sobre la pretendida exhumación de los restos de Franco. A quien, según el Nuncio del Vaticano en Madrid, monseñor Renzo Fratini, ahora jubilado, el Gobierno de Sánchez ‘ha resucitado’.

Lo que, mediáticamente al menos, es cierto lo diga Fratini o el lucero del alba. Aunque los comentarios de Fratini sobre el franquismo están fuera de lugar y al margen de la verdad. Pero eso no justifica la sed de venganza de la que Calvo hace gala de infantil manera amenazando al Vaticano con una subida de los impuestos.

A su paso por Roma Calvo fulminó al embajador de España ante el Vaticano para que el diplomático no asistiera a su encuentro con el cardenal Parolín. Encuentro del que la vicepresidenta dio luego en Madrid una versión falsa presumiendo la egabrense de haberle torcido la mano derecha al mismísimo Papa Francisco. Pero luego el Vaticano ‘dixit’ y apareció el desmentido de Roma y Calvo quedó en un pésimo lugar.

Y como mentirosa, algo que se confirmó tras sus reuniones con Torra y Artadi sobre las que contaba cosas que luego desmentían los catalanes, hasta que supimos que la Vicepresidenta se había tragado sin pestañear lo de ‘el relator’. Que es en suma lo que Calvo necesita en sus reuniones para evitar que luego nos cuente milongas en menoscabo de la verdad.

La vicepresidenta Carmen Calvo necesita unas ‘vacaciones en Roma’ como la maravillosa Audrey Hepburn. Incluso allí Calvo podrá ampliar su fondo de armario con la espléndida moda italiana cuyas mejores tiendas están en Vía Condotti junto a la mencionada embajada de España.

De manera que sería bueno que la vicepresidenta Calvo empiece a hacer las maletas y no se lo piense demasiado. Y que le pida a Borrell la embajada de España ante el Vaticano que, a buen seguro, el ministro de Exteriores se la concederá confiado en que el Papa Francisco le dará el placet y la recibirá con los brazos abiertos como cabe esperar.