Reparto de poderes en España y en la UE

En la Unión Europea sus primeros gobernantes están buscando un pacto para el reparto entre los tres grandes partidos europeos, Conservadores, Socialistas y Liberales, de las presidencias de las primeras instituciones europeas: la Comisión Europea, el Consejo Europeo y Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo. El acuerdo no parece fácil pero si fracasan los gobernantes de la UE será el Parlamento Europeo quien decida.

Un parlamento como el español muy fraccionado tras la irrupción en esa Cámara de los partidos populistas extremos de derecha y de izquierda, más los verdes, que se añaden a los tradicionales conservadores, liberales y socialdemócratas.

En España este tipo de pactos no existe. Más bien al contrario el partido que ganaba las elecciones, aunque sea en minoría, se quedaba hasta hace poco con todos los poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y con los poderes ‘fácticos’ colindantes como son el poder económico y el mediático.

Aunque desde las elecciones 2015 el fin del bipartidismo y la fragmentación del Parlamento han logrado que el poder Legislativo escape del control del partido gobernante. Lo vimos con Mariano Rajoy cuando sufrió para lograr su investidura en 2016, y en la aprobación de los Presupuestos de 2017 y 2018. Y sobre todo durante la moción de censura que lo echó del poder.

Y que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa con una muy mayoría minoritaria de 84 escaños que no le permitió aprobar los Presupuestos de 2019, lo que le obligó a prorrogar las Cuentas públicas de 2018 que diseñó el Gobierno de Rajoy.

Ahora el Parlamento fraccionado y salido de los comicios del 28-A cuenta con cinco fuerzas políticas nacionales, PSOE, PP, Cs, UP y Vox, y con ocho minorías nacionalistas y regionalistas, PNV, ERC, PDeCAT, Bildu, CC, UPN, CP y PRC. Y por el momento no hay manera de que el líder del partido que ganó la selecciones, Pedro Sánchez, haya conseguido a lo largo de los dos últimos meses apoyos suficientes para su investidura como presidente del Gobierno.

Si ha conseguido Sánchez, con apoyo de Podemos y los nacionalistas, las presidencias del Congreso y del Senado que las ha entregado a dirigentes del PSC. Pero de momento tampoco ha conseguido el control del Poder Judicial que terminó hace meses su mandato y está pendiente de lograr una renovación cuando tengamos nuevo Gobierno, lo que no sabemos cuándo y cómo llegará.

Los poderes económicos mientras tanto están al servicio de Pedro Sánchez y con ellos se incluyen los grandes medios de comunicación audiovisuales y escritos (impresos y digitales). Y por supuesto el presidente en funciones tiene bajo se mando el control de ‘la violencia del Estado’, Ejército, Policía, Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia, el CNI, que también está a la espera del relevo de su director, el general Sanz Roldán, que ha terminado su mandato pero que un presidente en funciones no puede sustituir.

Lo que sí podría hacer un presidente en funciones, aunque desde el punto de vista político y moral no sería correcto, sería el conceder indultos a los golpistas catalanes que resulten condenados en el Tribunal Supremo. Sobre eso existe un reciente y escandaloso precedente cuando Zapatero concedió, en plena crisis económica y estando en funciones, el indulto al banquero Alfredo Sáenz.

En Bruselas los primeros gobernantes de la UE debatían anoche un difícil y equilibrado reparto de poder de las instituciones de la Unión Europea. Sin embargo en España ese debate permanece bloqueado porque Sánchez no ofrece nada importante a sus posibles socios y también porque los primeros dirigentes de la oposición, Casado, Rivera e Iglesias no quieren pactar con Sánchez.

El que pretende gobernar en solitario con poco más del 30 % del Congreso de los Diputados y apoyos externos de Podemos y soberanistas catalanes lo que parece difícil de conseguir y más aún de mantener durante los cuatro años de la legislatura en ciernes. La que puede acabar antes de empezar si finalmente se confirma la repetición electoral.