Zapatero, un fantasma peligroso

Menudo favor le ha hecho el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a Pedro Sánchez pidiendo indultos para los golpistas, presionando al Tribunal Supremo para rebaje las penas de la sentencia del juicio del golpe de Estado catalán y ofreciéndose de mediador o relator entre los gobiernos de España y Cataluña, como si Cataluña no fuera parte de España.

Zapatero ha reafirmado la hoja de ruta de Sánchez, Iceta y del PSC-PSOE en Cataluña para deleite de los nuevos ‘sanchistas’, los Garicano, Cebrián -el falangista liberal-, Vals, Igea y ese otro tonto circunspecto que se llama Toni Roldán. El que considera que Rivera puede provocar el fin de España por no ponerse de rodillas ante Sanchez y ante su mediador en Caracas y asesor del dictador Maduro, el famoso e inefable ZP.

El mismo ZP que inventó aquello de que España es una nación ‘discutida y discutible’, que negó la crisis financiera internacional de 2008 causando con ello graves perjuicios a España, que indultó a un banquero en su despedida del Gobierno (¿a cambio de qué), que dijo que ETA se había acabado un día antes de que los terroristas pusieran una bomba en la T-4 de Barajas. Y el mismo ZP que, según su propia confesión, se quedaba en vela por la noche en la crisis financiera para conocer la cotización del índice Nikkei (sic).

Ahora, Zapatero con su intromisión en la crisis catalana acaba de dañar a Sánchez, al PSOE, al Tribunal Supremo y a España en general. Y todo ello mientras sigue colaborando con la dictadura de Maduro a quien considera tan demócrata como Torra.

El tal ZP es además un gafe en continuo movimiento con una capacidad destructiva importante y especialista en meter la pata de manera ilimitada. Y bien haría Sánchez en rechazar y desmentir todo lo que Zapatero ha dicho sobre Cataluña porque si no lo hace ello querrá decir que este Presidente en funciones, con quien nadie quiere pactar la investidura, está de acuerdo con ese plan.

De hecho Sánchez ya le concedió un relator o mediador a Torra, se niega a decir que no dará los indultos a los golpistas y presionó al Tribunal Supremo al obligar al Abogado del Estado a retirar su petición de penas por rebelión.

O sea, Dios los cría y ellos se juntan en la alegre compañía del bailarín del Bruc Miquel Iceta que piensa y pretende en Cataluña lo mismo que ahora están tramando Sánchez y ZP.

Y todo ello adornado por los poderes fácticos económicos y mediáticos de siempre que, temerosos de la reaparición de la Coalición Frankenstein y de los nuevos impuestos, inspecciones y regulaciones, y lejos de preocuparse por el deterioro de la unidad de España, la primacía del Estado de Derecho, legalidad y la Constitución, están empeñados en ‘salvar al soldado Sánchez’ de su propia perdición.