Vox aprieta pero, de momento, no ahoga a PP y Cs

Confusa rueda de prensa del portavoz de Vox Espinosa de los Monteros donde afirma que Vox pasa a la oposición en el Ayuntamiento de Madrid, pero no desvela si votarán a favor de la investidura de candidatos del PP en las Comunidades de Madrid y Murcia.

Parece que Vox podría conformarse con el modelo andaluz de actuar desde fuera de los gobiernos, porque temen ser acusados de entregar el poder a la izquierda o hundirse si se llega en ambas plazas a una repetición electoral.

Ahora bien, lo del PP es de traca, máxime después de conocerse que su secretario general Teodoro García Egea firmó con Vox un pacto nacional en el que incluyó, por su cuenta y riesgo, a Cs.

En todo caso si el PP pierde la Comunidad de Madrid, ante la decisión de Vox de exigir, porque aporta sus 12 escaños, su presencia ineludible en los gobiernos de las Comunidades de Madrid y Murcia, entonces ya habrá un responsable de lo ocurrido que será en exclusiva Pablo Casado.

Quien se empeñó en quitar del cartel electoral a Ángel Garrido para poner a Isabel Díaz Ayuso, una persona sin entidad ni trayectoria política, que resultó ser un desastre en la campaña electoral, que perdió el ¡40 %! de los escaños que tenía el PP y que, como su colega Almeida en el Ayuntamiento, pactó con Vox y Cs unos acuerdos inviables y contradictorios.

Y si Casado, finalmente, pierde Madrid entonces habrá que releer los que fueron los resultados del PP en los comicios del 26-M, para ponerlos al nivel del desastre que el PP cosechó en las elecciones generales del 28-A.

Y ¿por qué despreció Casado las instituciones de Madrid que son el centro de poder político más importante después del Gobierno nacional y colocó de candidatos a dos ‘niñatos’ que los han llevado a la crisis donde está? A esa pregunta debería responder Casado si es que tiene respuesta, pero todo apunta a un tremendo error que lo están pagando muy caro.

Hasta el punto que todo ello afecta al liderazgo de Casado en el PP, porque su selección de candidatos estuvo basada en el odio a Santamaría y Rajoy, y el desprecio -como ha ocurrido en otros lugares y en el Congreso-, a los que fueron buenos políticos, gobernantes y dirigentes en el tiempo de Rajoy.

Lo único que todavía puede salvar a Casado es la repetición de elecciones en la Comunidad de Madrid, momento en el que el PP debería presentar a otro candidato a la Presidencia de la Comunidad para ver si recuperan los escaños que, por la culpa de Ayuso, se les han ido a Vox.

Pero si de momento el PP pierde las Comunidades de Madrid y Murcia (que también está en entredicho) y se queda en minoría en el Ayuntamiento de Madrid, entonces el resultado de Casado -que también perdió La Rioja y las alcaldías de siete capitales de provincia- en el 26-M será una catástrofe.

Pero ¿cómo se le ocurre a Casado enviar a Ayuso y Almeida a negociar con Cs y Vox, dejándoles firmar unos pactos imposibles que ahora no pueden cumplir? Y sobre todo ¿cómo ha podido el secretario general del PP, Teodoro García Egea firmar un pacto con Vox en el nombre de Cs?

Pero ¿quién manda en el PP? O mejor dicho: ¿hay alguien ahí?