Casado puede salvar a Sánchez para no perder Madrid

Vamos a ver cómo camina Almeida en el Ayuntamiento de Madrid y si se apaciguan las aguas de los desencuentros que tienen en el punto de mira los pactos de la Comunidad de Madrid. El lugar por donde deambula Ayuso y donde no se vislumbra una salida negociada entre PP, Cs y Vox sino más bien una repetición electoral. Y veremos si en coincidencia con los comicios generales si finalmente Iglesias recita a Sanchez su frase favorita: ‘no es no’.

Salvo que Casado acuda en socorro de Sánchez para salvar Madrid lo que tampoco habría que descartar, si el PSOE madrileño se abstiene para alejar a Vox y dejar que Ayuso pueda gobernar. Cosas más raras se han visto en la política nacional.

Convendrá Pablo Casado, a estas alturas del festival político madrileño, que se equivocó con los candidatos que, a su imagen y semejanza -lo que llamó ‘el perfil’- escogió para las elecciones locales y regionales madrileñas. El uno perdió el 25 % de sus concejales; y la otra el 40 % de sus diputados tras armar la ‘Marimorena’ con sus extemporáneas y pintorescas declaraciones.

Que nada debían envidiar a las de Suárez Iliana, otro que tal baila y que bien desaparecido está muy a pesar de ser el número dos de Casado en su lista al Congreso de los Diputados por Madrid.

Y más tarde se pusieron en marcha las negociaciones para los pactos de gobernabilidad y los dos, Ayuso y Almeida, firmaron con Vox una cosa y con Cs exactamente la contraria, lo que constituye una prueba flagrante de la capacidad de estos genios de la política madrileña.

Lo que anuncia que, si finalmente se consolidan en sus respectivos puestos de mando, los madrileños se tendrán que atar los machos porque estos dos ofrecerán titulares y días y decisiones de gloriosa controversia como cabe  esperar.

¿Se imaginan, por un momento, que García-Margallo hubiera sido candidato del PP a la Alcaldía de Madrid frente a Manuela Carmena, y que Ana Pastor hubiera competido contra Ángel Gabilondo en la Comunidad de Madrid? Pues los resultados del PP hubieran sido mucho mejores, pero ocurre que estos prestigiosos políticos no eran jóvenes y además habían colaborado con Mariano Rajoy.

Y la pregunta que nos asalta a la vista del fiasco madrileño del PP es la de: ¿cómo Casado ha podido cometer tamaños errores en el segundo centro de poder más importante de España que es Madrid? Y sobre todo si finalmente este tipo de decisiones, y más allá del odio a Rajoy que le inculcó Aznar, no revelan el verdadero talento y talante del nuevo presidente del PP.

El líder Casado todavía no puede cantar victoria en Madrid, pero debería de haber aprendido la lección. Por lo que en caso de repetición electoral en la Comunidad deberá pensar en serio en un candidato alternativo si no quiere volver a fracasar.

Aunque algo nos dice que las aventuras temerarias de Casado no acabarán ahí porque crece el rumor de que el PP podría acabar facilitando a Sánchez la investidura con el argumento de que a finales de 2016 el PSOE facilitó con su abstención la de Rajoy.

¿A pesar de lo de Navarra? A pesar de los muchos pesares porque en la mirada perdida de Casado vemos un destello de debilidad que lo hace vulnerable y dudar. Y si el PSOE se abstiene en la Comunidad de Madrid el PP bien podría hacer lo mismo con Sanchez en el Parlamento nacional. No en vano si el PP perdiera la Comunidad de Madrid el liderazgo de Casado se volvería a tambalear.