El embrollo de la Comunidad de Madrid

Ni Cleopatra cuando entró en Roma organizó tanto asombro y ruido como lo está haciendo Isabel Ayuso en la Comunidad de Madrid.

Ayer y después de pedir, el lunes en Onda Cero, a Pablo Casado que facilite la investidura a Pedro Sánchez, la inefable Ayuso, tras la rocambolesca votación de la Mesa de la Asamblea de Madrid, firmó un acuerdo con Rocío Monasterio lideresa de Vox que le garantiza al Partido de Abascal presencia -proporcional a sus escaños, de casi un 20 %- en el futuro Gobierno de la Comunidad.

Y ya tenemos otra vez a Teodoro Egea y a Pablo Casado subidos al coche de bomberos del PP para apagar los focos incandescentes que la pirómana de la política madrileña no deja de encender.

Naturalmente, si lo que dice Vox es cierto y el PP lo mantiene tanto Ayuso como Almeida no serán presidenta y alcalde de Madrid porque Cs no les votará. Y en ese caso el PP perderá Madrid y Casado aumentará, más si cabe, en su fracaso electoral gracias a su pupila madrileña. La misma con la que Casado sustituyó a Ángel Garrido en la que parecía ser la candidatura natural del PP a la Comunidad de Madrid.

Ayuso es una caja de sorpresas. Ella es así y no se corta un pelo y dice y hace lo primero que se le pasa por la cabeza aunque salgan ardiendo al unísono la Casa de Campo, el Monte del Pardo y el Retiro de Madrid.

Y esto es solo el principio porque, como finalmente Ayuso salga elegida presidenta de Madrid, los medios de comunicación madrileños y nacionales se van a poner las botas con las andanzas de esta encantadora dirigente política, que parece ser ‘la niña’ de Casado, como acredita su asombrosa promoción en el PP de Madrid.

Es verdad que los bomberos del PP nacional corrieron en socorro de los últimos disparates de Ayuso y que ahora dicen que a Vox solo les darán puestos de segundo nivel -viceconsejerías- en el Gobierno de Madrid.

Pero, eso sí, el espectáculo ya está montado y en el fondo no le vino nada mal a Cs porque el embrollo de Ayuso tapó el otro embrollo de la votación de la Mesa de la Asamblea de Madrid.

Una rocambolesca operación en la que, una vez que el candidato de Cs, Trinidad, ganó la presidencia (con el apoyo de PP CS Vox, los de Abascal lograron una vicepresidencia de las tres que se votaban en segunda ronda con la siguiente habilidad: 21 diputados de Cs votaron al PP, y 21 diputados del PP se sumaron a los votos de Vox. Y de esa manera el líder de Cs en Madrid, Aguado, podía decir que ‘Cs no votó a Vox’.

Pero facilitó una fórmula para que Vox lograra una vicepresidencia en la Mesa de la Asamblea y se quedará sin ella Íñigo Errejón. En fin, cosas que pasan en Madrid mientras Manuel Vals continúa mirando al tendido vacío de la Monumental de Barcelona. La plaza de toros cerrada y el lugar donde se lidiará la candidatura de Ernest Maragall a la alcaldía de la Ciudad Condal.