Nadal, Gladiator

No pueden con él, es el Rey absoluto de la tierra batida y París se ha vuelto a rendir a sus pies en la duodécima victoria de Rafael Nadal en el Grand Slam de Roland Garros, y con esta ya son 18 los grandes trofeos que tiene el español y está a tan solo dos del liderazgo mundial de Roger Federer.

‘Siempre nos quedará París’, así acaba la película Casa Blanca y eso es lo que habrá repetido Rafa Nadal para sus adentros a lo largo de este año, en el que sufrió lesiones y muchos sin sabores.

Hasta que llegó al circo de Roma y entonces, el campeón de la tierra batida, el ‘Hispano’ invencible volvió a triunfar y enfiló la Vía Apia Antigua hacia el Circo Máximo de París en cuyo combate final le esperaba un joven y muy aguerrido ‘bárbaro’ de Austria, Dominique Thiem. El que venía de derrotar en la semifinal al campeón y número uno del mundo Novak Djokovic en un duro partido a cinco set.

A Nadal le esperaba en la final la máquina del peloteo largo y cruzado, el tal Dominique Thiem, al que nuestro invencible Gladiator ya derrotó otra vez el pasado año y que esta vez y tras perder el austríaco el primer set por 6-3 y ganar el segundo set por 5-7, creyó Thiem -y así lo pensaron muchos de los  espectadores de la pista central Philippe Chartrier- que asistiríamos al ocaso de un Dios de los pies alados y el brazo de hierro, el invulnerable Nadal, pero no fue así.

Lo del segundo set perdido por Nadal no pasó de un tropiezo y ello desató la furia de nuestro Gladiator mallorquín que le endosó al austríaco casi sin pestañear un 6-1 y otro 6-1 para poner punto y final a un combate sin duda desigual.

No hay palabras suficientes en el diccionario para explicar y calificar a este gran deportista y persona encomiable que es Rafael Nadal. En él se refleja toda España y por su coraje, capacidad de superación en las lesiones y por  su sencillez es querido y admirado en todo el mundo.

Lo decía con admiración y tras ser derrotado en la semifinal su amigo y el -por el momento- primer tenista de la historia de este deporte Federer. ‘En la tierra batida no hay nadie como él, ni siquiera alguno que se le parezca para poder entrenar con el’.

En tierra batida no es imaginable que ahora ni dentro de muchos años alguien pueda igualar o repetir las hazañas de Nadal en esta modalidad por la que ya está en la Historia, pero Nadal no renuncia a conquistar el liderato y la corona del Grand Slam.