Colau entrega Barcelona

A Ada Colau se le ha caído la careta (que tenía atada con lazos amarillos) y parece dispuesta a entregar la ciudad de Barcelona a los independentistas de ERC que lidera Ernest Maragall.

Un pacto que es más soberanista que de izquierdas y que sin duda apoya Pablo Iglesias desde el interior de En Comú Podem, porque este ‘regalo’ de la capital catalana a la ERC de Junqueras lo va a utilizar Iglesias en Madrid para desde ahí presionar a Pedro Sánchez en su pretensión de un Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

Da igual que con el acuerdo entre Colau y Maragall se dejen fuera a JxCat, Elsa Artadi y a Carles Puigdemont, porque las relaciones entre Junqueras y Puigdemont están rotas desde que el ex presidente catalán se dio a la fuga y dejó al resto de sus compañeros respondiendo ante la Justicia del golpe del 27-O de 2017, y del resto de violaciones de la legalidad.

Para Junqueras y muchos dirigentes de ERC Puigdemont es un cobarde que abandonó a su pueblo y a sus compañeros de Gobierno poco después de la declaración unilateral de independencia en el Parlament catalán.

Ahora bien, la alcaldía de Barcelona en manos de los separatistas es otro duro golpe al Estado, convertirá Barcelona en un escaparate del golpismo y le dará a ERC un trampolín definitivo para ganar las elecciones catalanas del otoño, que se convocarán cuando se conozca la sentencia del juicio por el golpe de Estado catalán.

Todo esto se veía venir y menudo ridículo ha hecho Manuel Vals ofreciendo a Colau su apoyo y el de sus concejales sin entender de qué pie cojea Colau, como no ha entendido nada de lo que pasa en Cataluña y en España.

País donde bajo el Gobierno de Pedro Sánchez está creciendo la presencia del soberanismo y partidos afines (como el PSC) en las instituciones. En Barcelona está al caer, como en Navarra de la mano del PSOE y el PNV, o como en el Congreso y el Senado con presidentes del PSC. Y ahora nos falta por ver si Iglesias entra en el Gobierno nacional con la ayuda de ERC.

Lo que sería la guinda del temerario pastel pro soberanista de Sánchez con rumbo a no sabemos dónde ni tampoco el por qué. Y todavía pretende Sánchez que Cs le regale la investidura mientras él maniobra en secreto con Podemos, ERC y el PSC.