Junqueras pide ‘limosna’ en el Congreso

La constitución de las nuevas Cortes Españolas que emanan de las pasadas elecciones del 28-A se ha convertido en una jornada de ‘puertas abiertas’ en el Congreso de los Diputados donde no ha faltado de nada, y hasta hubo aplausos y pateos para los presos preventivos de ERC y JxCat, Junqueras, Sánchez, Rull y Turull que asistieron a la primera jornada parlamentaria de la legislatura.

Y los que pudieron adquirir su condición de diputados, esperemos que solo por un día porque hoy deberán ser suspendidos, tras haber prometido ayer el acatamiento de la Constitución con alusiones a su condición de presos y a la República Catalana. La que nunca existió, como se lo recordó un Mosso a un manifestante separatista al que llamó idiota y con razón.

Junqueras, ese gran cobarde que no ha dado un paso al frente en el juicio del golpe de Estado catalán, diciendo ‘yo fui el jefe del golpe, y asumo toda la responsabilidad’, sigue llorando por las esquinas. Y ayer aprovechó el día de asueto, fuera de la cárcel y del banquillo, para pedir limosna -imaginamos que del fiscal del Supremo-, a ver si en las conclusiones finales del juicio la Fiscalía le rebaja la calificación de los varios y graves delitos que cometió.

Ayer Junqueras pasó la gorra petitoria por la bancada del Gobierno en funciones, para pedirle a Sánchez una entrevista y una conversación. A lo que Presidente, con frialdad, respondió con un ‘hablaremos’ sin especificar cuándo, dónde, ni cómo. Es decir un ya veremos, más adelante.

El gran cobarde de Junqueras era el jefe de la ‘organización criminal’ que urdió, planificó, financió, publicitó y culminó el golpe de Estado del 27-O de 2017. Y cuando Puigdemont dudó e intentó adelantar las elecciones para que no se votara en el Parlament la declaración de independencia, fue el propio Junqueras quien acusó de traidor (botifler) a Puigdemont, a través de su botones Rufián con un tuit donde acusaba al entonces Presidente catalán (hoy prófugo de la Justicia, otro valiente) de ser un Judas con ‘155 monedas de plata’.

Este Polifemo, de mirada torva y torcida que es Junqueras, tiene además la desfachatez de presentarse como una hermanita de la caridad mientras va de Ministro en Ministro diciendo con compungido gesto que es ‘un hombre de paz, buena gente, creyente y enemigo de la violencia’.

El tal Junqueras es un golpista, un cobarde, un (por ahora) muy presunto delincuente y el gran responsable de la crisis catalana que aún pretende empeorar, a nada que Sánchez le conceda los indultos que ellos esperan tras la sentencia del Tribunal Supremo que en el otoño les llegará. Pero antes deberá escuchar la sentencia que lo consagrará como delincuente, y a partir de ahí ya veremos si Sánchez, envenenado por Iglesias y el PSC le da los indultos, desautorizando al Tribunal Supremo, dañando la Justicia y en cierta manera dando la razón a los golpistas.

Lo que sería un desastre para este país pero que, conociendo a Sánchez, no se debe descartar. Y no por su actitud conciliadora y magnánima sino por su deseo de permanecer en el poder cabalgando si hace falta una montura que se llama ‘temeridad’.