Ternera, como un lobo en la montaña

A medida que vamos conociendo detalles de la captura de Josu Ternera en los Alpes franceses más nos sorprende la soledad y las dificultades en las que vivía, o sobrevivía enfermo, el máximo y mítico dirigente de ETA.

Como un lobo solitario Josu Ternera deambulaba al pie del Mont Blanc y se ocultaba y dormía en un refugio de alta montaña, aunque la mayor parte del tiempo la pasaba fuera de allí deambulando por los montes para ver si algún dispositivo policial se acercaba a su territorio.

Más de 17 años huido, y muchos de ellos con la vista gorda del Gobierno de Zapatero, y con Rubalcaba de ministro de Interior, para que Ternera entrara en las negociaciones como el representante del ala más permeable de ETA a favor de la disolución de la banda. Pero tras las llegada de Rajoy al poder en 2011 Ternera se esfumó.

Y ahora ocho años después ha sido capturado en las inmediaciones de su refugio de montaña cuando acudía a una revisión médica en el hospital de Sanchanlles, cerca de su cabaña.

Allí fue capturado por la policía francesa y la Guardia Civil, y hasta el último momento intentó convencer a sus captores de que él no era Ternera sino un escritor venezolano llamado Bruno Martí. Pero su rostro, inconfundible y más delgado, lo delató ante la certeza de la Guardia Civil.

En el momento de su captura Ternera llevaba una pesada mochila con todo lo necesario para esconderse y vivir en las montañas y 4.000 euros. Pero no llevaba armas y aún se desconoce si la policía ha encontrado algo más en el refugio, aunque lo más probable es que Ternera guardara armas y dinero en un zulo no muy alejado del refugio, siguiendo las normas habituales de ETA.

Sin embargo, lo más asombroso de toda esta situación era la soledad del mítico dirigente de ETA, lo que da idea de que la infraestructura operativa de ETA, y los que son en Bildu sus socios políticos bajo el mando de Otegui, están bajo mínimos y se sienten estrechamente vigilados.

Gracias a esa vigilancia a personas del círculo de Ternera, se descubrió en una llamada telefónica una cita con día y hora para una consulta médica en la zona de los Alpes galos. Y siguiendo ese hilo e investigando los hospitales de la zona con departamentos de oncología (se sabía que Ternera padecía de un cáncer) por fin se dio con él en las primeras horas de la mañana del pasado jueves.

Y ahora ya está detenido en París, ante la Justicia francesa y camino de la prisión, con ocho años de condena en Francia y con cuatro procesos por delante y muchos años de prisión en su horizonte penal.

El lobo solitario de los Alpes, el último gran jefe de la manada criminal de ETA, un despiadado y astuto terrorista, perdió su libertad. Y pasará el resto de su vida entre rejas donde tendrá tiempo para meditar sobre sus crímenes, recordar su larga escapada en cárceles de Francia y España desde donde ya no podrá volver a ver el Mont Blanc.