Tambores de guerra en el Golfo Pérsico

Ni los rusos de Putin, ni los europeos de Merkel, May y Macron aprueban la escalada de la tensión del presidente Trump contra Irán, pero todo apunta a que el Presidente de los EEUU está decidido a ordenar un gran despliegue militar en sus bases del Golfo Pérsico de hasta 120.000 soldados.

Como señal de lo que podría ocurrir en cuestión de horas o días Washington ya ha ordenado la retirada urgente de la mayoría de sus trabajadores de la embajada de USA en Bagdad.

Mientras, el portaaviones USS Abraham Lincoln ya está enfilando su entrada en el Estrecho de Ormuz, seguido de su grupo de combate naval del que se ha retirado de manera urgente e intempestiva la fragata española Méndez Núñez al considerar el Gobierno de Sánchez que el portaaviones USA había cambiado su misión. Argumento que dio la ministra Robles de Defensa para justificar dicha retirada que no gustó a las autoridades de Washington ni en el argumento de fondo ni en la forma.

La cuestión que se plantea es la de ¿qué puede hacer Trump en el Golfo Pérsico? a parte de proteger el paso de los buques petroleros, algunos de los cuales han sido atacados con drones de presuntos rebeldes yemeníes, o de facciones islamistas amigas de Irán, como lo insinúan en Washington.

Pues Trump podría intentar invadir la costa iraní del Estrecho de Ormuz para controlar -ya domina la costa de Omán- las dos orillas de este estratégico Estrecho, a costar de invadir una parte, pequeña pero muy importante, del territorio iraní.

Porque si esto no es así, ¿para que querría el Departamento de Defensa de USA desplegar en la zona un ejército de 120.000 hombres? Ya sabemos que Trump está en campaña electoral y en guerra comercial con China, pero está necesitado de un enemigo poderoso y creíble y ese parece ser Irán. Porque lo de Venezuela, Cuba y Corea del Norte no tiene visos de prosperar a corto plazo, y lo de Irán tiene trascendencia mundial.

Y no solo militar sino económica, financiera y petrolífera. De manera que mucho cuidado con los próximos movimientos de fichas en el tablero del Golfo Pérsico que, unido a los recientes conflictos de Siria, Irak y Yemen, llevan ya muchos años, casi treinta, en guerras continuadas.

Atención pues a Trump y a sus halcones de La Casa Blanca, Pompeu, Bolton, Claver y Abrams porque llevan mucho tiempo en busca de un enemigo de importancia y trascendencia internacional, y todo apunta a que el seleccionado va a ser el régimen teocrático de Irán. Y eso al Israel de Netanyahu le va a gustar.