La insufrible campaña electoral

Todavía quedan dos semanas para llegar a la jornada electoral del 26-M y estos largos catorce días se nos antojan una eternidad. Y pueden que sean suficientes como para que muchos ciudadanos, hartos de los políticos y de la política, decidan quedarse en casa y no ir a votar. 

Sobre todo después de los resultados del 28-A que han dejado perplejos a muchos seguidores del PP, Podemos y Vox por los decepcionantes que han sido para sus seguidores los resultados de los comicios generales. 

En el PP se viven momentos de zozobra y gran desconcierto. Han tapado a Aznar y han recuperado a Rajoy, ya no hablan de Sánchez y están a palos con Rivera mientras se reclaman de centro político. Y en Génova 13 están de los nervios con el resurgir de Alberto Nuñez Feijóo que afirma en un plural mayestático ‘descartamos’ su eventual pretensión de presidir el PP. 

Lo que traducido al castellano desde su prosaica actitud gallega quiere decir  que Feijóo está más decidido que nunca a liderar el PP. Sobre todo cuando  Casado confirme el 26-M un nuevo y segundo batacazo electoral del PP del que, está vez, ya no podrá culpar a nadie más que a él. 

Aunque en el PP tienen la esperanza de que Vox se comience a desinflar tras no haber dado la gran sorpresa el 28-A y al ver los antiguos votantes del PP al joven Pablo Casado como alma en pena pidiendo ayuda por doquier. 

En Podemos las cosas no van mejor, temen por las alcaldías de Carmena y Colau si hay remontada de la derecha. Y a Iglesias se le ponen los pelos de su melena de punta al imaginar que él no entrará en el Gobierno de Sánchez y que Errejón si podría entrar en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. 

En Cs se han tomado un largo descanso antes de regresar a la campaña electoral. Saben que no será fácil derrotar al PP en los comicios europeos pero confían tener un buen llavero de gobernabilidad en Madrid y en otras comunidades y capitales de provincia. 

En el PSOE Sánchez esperan aumentar su victoria del 28-M. La muerte de Rubalcaba les ayudará y las crisis de sus inmediatos competidores también. Otra cosa será lo de la investidura. Pero ese será un nuevo cantar que se iniciará a partir del 27 de mayo, cuando se abran las urnas y empecemos a ver qué sale de ellas en esta segunda y agotadora vuelta electoral.