Iglesias teme una repetición electoral

Antes de su llegada a Moncloa, para entrevistarse con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias ha comenzado a recular. Ahora dice que se acerca al diálogo con Sánchez sin líneas rojas ni condicionamientos previos. Y todo ello a pesar de que lleva varios meses poniendo precio al apoyo de Podemos a la investidura de Sánchez y ese precio es el de su entrada en el Gobierno.

Pero hay dos motivos que le han hecho recular. El primero el hecho de que Teresa Rodríguez, la líder podemita en Andalucía, discrepa de esa presencia de Podemos en el Gobierno de Sánchez.

Y algo parecido dicen otros cargos de este partido, que están hartos del liderazgo autocrático de Iglesias y de su compañera Montero, lo que es la causa de la crisis interna de Podemos y de su buen batacazo electoral en las elecciones del 28-A.

Pero hay un argumento mayor: el que nos dice que si Sánchez no consigue la investidura aumentará el riesgo de una repetición electoral, como ocurrió en 2015 y 2016. Lo que podría ser mortal para Podemos y para el PP. Sobre todo si en la cita electoral del 26-M se confirmara la tendencia a la baja de estos dos partidos.

Y en contrapartida el ascenso imparable del PSOE y de Cs. Y no digamos si Carmena y Colau, las alcaldesas apoyadas por Podemos, no renovaran las alcaldías de Madrid y Barcelona. Porque eso y una nueva caída en votos de Podemos en las elecciones europeas dejaría a este partido en una pésima posición.

Es por todo ello por lo que Iglesias ha comenzado a dar marcha atrás y a vestirse de nuevo con el traje de budista humilde y conciliador con en el que fue a los debates electorales días atrás.

Además sabe que el portón de los pactos no se abrirá hasta después del 26-M con lo que todavía tiene mucho tiempo para meditar e intrigar. Y para controlar a sus compañeros periféricos que no están para bromas y tienen su parte de control del Grupo Parlamentario de Podemos, lo que podría en un momento dado provocar alguna deserción.

Y no está Iglesias para más revueltas internas por lo que su uniforme de ministro por ahora más le vale que lo guarde en un cajón.