Aznar y Casado tal para cual

El expresidente del Gobierno y del PP José María Aznar es el padrino del desembarco de Pablo Casado en la Presidencia del PP, su ‘hijo bien amado en el que había puesto todas sus complacencias’ con el deseo de Aznar de ser él quien desde FAES, pilotara el rumbo ideológico y político, la campaña electoral y la selección de altos cargos y candidatos del PP.

Aznar tomó en control y colocó en el Gabinete de Casado a dos del núcleo duro de FAES  Lasquetty y Benjumea, a Cayetana en Barcelona y a Javier Zarzalejos en la lista europea. El resto de los cargos y candidatos sin peso específico fueron decisión de Casado, los Suárez Illana, García Egea, Ayuso, Almeida, Maroto, etc. Todos a su imagen y semejanza y marcados por su  ‘insoportable levedad’ política y existencial.

El rumbo político en el Parlamento y durante la campaña electoral lo marcó Aznar: ‘todo a estribor’. Es decir bronca y giro hacia la derecha extrema para contener a Vox, aunque dejaran el centro a merced de Cs y Albert Rivera. En el plano ideológico Aznar ya había señalado el territorio en el Congreso del PP donde ganó Casado con su dramática profecía y diciendo: ‘España tiene un problema existencial’. Es decir, el fin de España está cerca, salvo que la salve el PP.

El resultado de todo ello a la vista está: 66 Diputados en la noche electoral del 28-A. El peor resultado del PP en los últimos 30 años. Pues bien este sábado en Galicia Casado afirmó: ‘el PP está más fuerte que nunca’ (sic), ante el asombro de propios y extraños. Lo que confirma su desvarío mental.

Está claro que Aznar utilizó a Casado como si de una marioneta se tratara. Pero si eso es grave, pero resulta que Casado se dejará utilizar. Salvo que, y esa es la clave, Casado coincida en todo con Aznar porque él mismo se ubica en una ‘derecha extrema’ que linda con la ‘extrema derecha’ de Vox y de Abascal, ese ‘muchacho lleno de cualidades’, como lo definió Aznar.

Por ello la máscara de centro que Feijóo le regaló a Casado no conseguirá engañar a nadie. Y no habrá flautista de Hamelin ni cosa que se le parezca capaz de encantar a los votantes del PP que se fueron a Vox y Cs y que no volverán a la casa paterna en ruinas el 26-M.

Y menos aún a un partido con cara de perdedor que hasta reniega de sus siglas en los comicios municipales para decirle a los alcaldes: el barco se hunde, ¡sálvese quien pueda! Mientras desde tierra firme y en un balcón de FAES Aznar enciende un puro y culpa a los españoles de no entender la dramática realidad que les acecha, y que no tardará en llegar.