Casado debe dar paso a Feijóo o a Aznar

Da la impresión de que él aún líder del PP Pablo Casado no se ha enterado todavía del verdadero alcance de su fracaso electoral en la noche del 28-A. Y lo que es peor, es tal el estado de ánimo y la ceguera de Casado que no ve ni sabe que el próximo 26-M el PP va a sufrir una segunda gran derrota en las elecciones autonómicas, municipales y europeas dejando al partido bajo mínimos y en situación de emergencia con problemas de supervivencia.

Y con riesgo de desbandada de militantes y dirigentes del PP porque son miles en toda España los que el 26-M perderán su empleo, mientras Casado se refugia en la presidencia del PP con el argumento de que necesita tiempo y que sigue siendo el líder de la oposición.

Cargo simbólico en el Congreso pero irreal en la política nacional porque Albert Rivera le arrebatará el título el próximo 26-M. Y en ese momento Casado no podrá, tras un segundo batacazo, permanecer un minuto más al frente del PP.

Y no basta decir, como lo hace Teodoro García Egea, que el PP ‘se va a poner a trabajar’ para recuperar la confianza de sus votantes porque en primer lugar ya no hay tiempo para eso. Porque la credibilidad de Casado y de Egea está bajo mínimos . De manera que o toman ahora unas decisiones drásticas en la Junta Directiva Nacional del PP, con dimisiones incluidas, o el 26-M asistiremos al segundo entierro de Casado y al hundimiento final del PP.

¿Qué puede hacer Casado? Pues dimitir, reconocer sus errores (que han sido muchos) y ofrecerle a Alberto Nuñez Feijóo o a Ana Pastor el liderazgo de un gestora temporal del Partido. Ello honraría a Casado y le daria al PP una leve oportunidad de salvar los muebles que han sobrevivido al incendio del 28-A.

Sin duda una decisión así sería muy dura y mucho dudamos que Feijóo o Pastor se presten a pilotar el barco del PP en vísperas de su llegada al Cabo de Hornos prevista para el 26-M.

Otra solución sería que el bocazas de Aznar, que tiene gran responsabilidad de lo ocurrido en la noche del 28-A y la elección de Casado como líder, que vuelva a la dirección de su partido y de la cara en primera línea de una vez.

Pero este Aznar, de ‘la derechita cobarde’ como la llama su amigo Abascal, no es capaz ni de reconocer sus errores ni de salir al Ruedo Ibérico para evitar el hundimiento definitivo de su PP y sigue hablando de ‘refundar el centro derecha español, como si Rivera y Abascal que están en racha se fueran a poner al servicio de Aznar para salvar los restos del naufragio del PP.