El agujero negro

La comunidad científica internacional está eufórica porque se ha logrado fotografiar un ‘agujero negro’ espacial a 55.000 millones de años luz. Un hallazgo de imprevisibles consecuencias que coincide con la aparición en Filipinas de restos óseos de un homínido de hace 67.000 años.

Lo del agujero negro está muy bien y habría hecho las delicias del mago de la astrología Stephen Hawking, ya desaparecido. Pero quizás no hay que ir tan lejos en el espacio sideral para ver agujeros negros porque en España tenemos unos cuantos y en el ámbito de la política y la gobernabilidad del país un agujero tan negro como el betún.

Basta ver cómo discurre la campaña electoral del 28-A donde unos y otros lo ven todo muy negro. Desde la izquierda Sánchez dice que la derecha quiere llevar el país hacia atrás a los tiempos del cine en blanco y negro. Y desde la derecha se acusa a Sánchez de conducir este país por la senda del oscurantismo que adorna sus futuros pactos con los de Podemos y ERC.

Solo unos debates televisados entre los candidatos nacionales pondrían algo de luz en el agujero negro de este país. Pero todo nos dice que a Sánchez no le convienen los debates porque sabe que sus adversarios estrecharán el cerco sobre el tema catalán.

Y puede que a Casado y a Rivera tampoco les convenga un debate con la presencia de Abascal, por miedo a que el de Vox arme el taco y se lleve a su zurrón los votos indecisos del centro derecha.

Y esto de los indecisos es otro agujero negro porque, según el CIS, pueden llegar hasta el 40 % del electorado. Y si añadimos un 25 % de la abstención entonces llegamos a la conclusión de que en realidad las encuestas sólo son fiables sobre el 35 % de los electores.

Y si eso es así y como parece, entonces llegaremos a la noche electoral del 28-A sumidos en una enorme incertidumbre e intensa oscuridad a la que sólo pondrá luz el recuento de las urnas en una larga noche que los cursis calificarán de ‘infarto’.

En cuanto al homínido de Filipinas eso es asunto de otro cantar sobre el que había que consultar a Adolfo Suárez Iliana que ha demostrado ser un gran experto en el tiempo de los hombres de neandertal.