¿Se acaban los grandes canales de televisión?

La información digital ha puesto en jaque los diarios impresos porque la oferta de información inmediata, completa, gratuita y audiovisual es imbatible por el tradicional periodismo impreso. Y sobre todo porque las nuevas generaciones no compran diarios -se informan en Internet- y los que van al quiosco son cada vez menos y generalmente personas mayores.

Los diarios de papel están pues condenados –muchos de ellos ya han cerrado en todo el mundo- a desaparecer por la perdida de lectores, reducción de la publicidad y altos costes de impresión y distribución. Aunque esa muerte anunciada todavía tardará u obligará a los grandes diarios a refugiarse en ediciones de análisis y resúmenes informativos del fin de semana, para permitir el lujo y el placer de seguir leyendo la información y los análisis sobre el papel.

También los libros están sufriendo la dura competencia de lo digital. Y algo parecido puede acabar ocurriendo en el terreno de lo audio visual porque las grandes cadenas analógicas de televisión –que tienen muy altos costes de producción y emisión- están sufriendo la competencia de productoras y programas de difusión selectiva y digital.

A la que se están sumándolas grandes empresas tecnológicas como Amazon, Apple o Netflix –que acaba de desembarcar en España con un gran proyecto de producción- que han decidido entrar de lleno y en muy dura competencia con las grandes productoras de cine, en los contenidos audiovisuales de ocio y divertimento (series y películas).

Y puede que muy pronto también en el ámbito del deporte y de los derechos de retransmisiones deportivas, así como en el campo de la información general. Y está claro que son las generaciones jóvenes las que empiezan a dejar de ver los grandes canales de televisión y pasan los días viendo series y reportajes y vídeos en sus móviles, lejos del televisor familiar. O dedicados a los deportes y juegos electrónicos otro sector digital e que está viviendo un crecimiento exponencial.

Dicen algunos analistas que estas macro productoras de contenidos que no cesan de aparecer por todo el mundo, en una descarnada lucha por contratar actores, guionistas y directores famosos y conocidos, puede ser una ‘burbuja’ que tarde o temprano estallará porque no hay sitio para todos. Pero lo cierto es que en este momento lo que si hay es un ‘boom’ de macro y pequeñas productoras y la locura de maratones audiovisuales para ver series enteras y virales de muchos capítulos en cuestión de días e incluso de horas.

Son los tiempos modernos que discurren a gran velocidad y donde las relaciones humanas y culturales se deprecian en el ámbito de lo digital. O  entran en la locura del vale todo que invade las Redes Sociales de internet y donde la batalla de los datos -ayer Facebook volvió a dejar a la intemperie los datos de 540 millones de sus clientes- empieza a ser una cuestión alarmante que atenta contra la intimidad y la libertad de muchos usuarios del mundo digital.

Ahora la novedad está en las macro productoras tecnológicas de moda. Un mundo nuevo e imprevisible que veremos hacia dónde y cómo va.