Torra se rinde y el misterio de los Pujol

El clown de la Generalitat, Quim Torra, ha hecho un pan como unas hostias. Será investigado por un presunto delito de desobediencia a la Junta Electoral Central y ha tenido que comerse con patatas las pancartas y los lazos que exhibía en el balcón de la Generalitat y en otras instituciones catalanas, ante el temor de que fueran los Mossos quienes llevaran a cabo la retirada de los símbolos pro golpistas.

Una vez más el Estado, a través de la JEC, ha impuesto la legalidad pero Torra ya había pisado la raya roja y en fecha no lejana deberá comparecer ante un juez del Tribunal Supremo (si sigue aforado), esa Corte que ya ha visitado como ‘público’ y en la que puede acabar en el banquillo.

Pero que no se fíe nadie porque en este tiempo electoral todavía vamos a ver muchas cosas interesantes en Cataluña y otras partes del país. Mientras, en el Supremo la fase testifical se desarrolla a gran velocidad y, si todo sigue así, puede que a finales de mayo o a principios de junio el juicio del golpe de Estado catalán quede listo para sentencia.

Per mientras tanto vamos a ocuparnos de un asombroso asunto como es la concesión del tercer grado o prisión en libertad o régimen abierto al confeso y corrupto Oriol Pujol, el que fuera Consejero de Artur Mas en la Generalitat y es hijo del que fue Molt Honorable Jordi Pujol, otro corrupto que confesó cuando la policía lo acababa de pillar.

Naturalmente ha sido Torra quien ha concedido esta gracia a Oriol Pujol porque Cataluña tiene las competencias carcelarias lo que permitió, gracias a Pedro Sánchez, que los procesados del golpe catalán se trasladaran a las cárceles de Cataluña, donde fueron tratados como clientes de un hotel.

Y ahora Oriol Pujol, después de haber pasado sólo dos meses de cárcel de una condena de dos años y medio, se va de mediopensionista en libertad gracias a Torra y con Sánchez mirando al tendido porque es muy dialogante.

Y ¿qué hacen y dicen la fiscalía y el juez de vigilancia penitenciaria? Pues por ahora nada que se sepa, pero esperemos que semejante golfería sea rectificada y prohibida. O de lo contrario quedará claro que los españoles no somos iguales ante la ley y que los soberanistas catalanes son los grandes privilegiados.

Y la familia de Jordi Pujol de especial manera porque seguimos a la espera de que la Justicia actúe contra este clan corrupto y su jefe, el que fuera el Presidente de la Generalitat. Y que actúe con firmeza a pesar de la chulesca amenaza que Jordi Pujol lanzó en el Parlament cuando amenazó diciendo que si alguien ‘movía las ramas del árbol (de las frutas podridas, se entiende) se podrían caer otros nidos’. Imaginamos que en una referencia a su posible venganza con revelaciones de viejas historias de la transición.

Pues bien, que se caigan los nidos, pero que avancen los casos del clan de los Pujol y que Oriol no salga de la prisión. Que cumpla su condena como la Pantoja y quede en la cárcel como otros muchos presos corruptos y varios de ellos aún en calidad de preventivos. Y hora es que Sánchez deje de tocar el violón.