Sánchez tiene motivos contra Díaz

Pedro Sánchez tiene sobrados motivos para desconfiar y marginar a Susana Díaz y sus colaboradores de las listas del PSOE al Congreso y el Senado en las elecciones generales del 28-A.

No en vano Díaz fue una persona clave en la operación que provocó la dimisión de Sánchez en el bronco Comité Federal de 1 de octubre de 2016 (‘Los idus de 1 de Octubre’, los llamó Josep Borrell) donde la dimisión de la mayoría de los miembros de la Ejecutiva de Sánchez acabó provocando la caída del secretario general.

Una operación que, frente al ‘no es no’ de Sánchez a la investidura de Rajoy, permitió la abstención del Grupo Socialista del Congreso en dicha investidura facilitando la reelección de Rajoy como presidente del Gobierno.

Y una operación en la que además de Díaz –que viajaba en secreto a Madrid en aviones privados del poder económico- intervino algún destacado presidente del Ibex 35, Felipe González (y Rubalcaba) así como el entonces presidente de PRISA Juan Luís Cebrián quien desde El País lanzó duros editoriales contra Sánchez, con el argumento de la necesaria ‘gobernabilidad’.

Un diario El País, que por aquellas fechas gozaba del beneplácito del Gobierno de Rajoy (a través de su vicepresidenta Santamaría) y cuya Dirección fue cesada de manera fulminante una semana después de la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, en lo que se entendió como un gesto de los propietarios del diario –empresas y bancos del Ibex 35- con el nuevo presidente.

Produciéndose en El País un vuelco hacia la izquierda y en favor de Sánchez del nuevo equipo directivo y editorial que ahora controlan Sol Gallego y Joaquín Estefanía. Una ancha ‘línea roja’ que ahora en la precampaña electoral aúpa a Sánchez y ataca a Casado y Rivera, a la vez que minimiza los temerarios errores de Sánchez con Quim Torra o sus desavenencias con Susana Díaz (véanse editorial y portada de los días 10/3/19 y 18/3/19).

Lo que no esperaban los conspiradores de ‘Los idus de marzo’ fue que Sánchez –‘el resistente’- renaciera de entre sus cenizas enarbolando la bandera de lo izquierda en el PSOE, derrotando a Díaz en las primarias del PSOE de 2017 en cuyo debate televisado Díaz le espetó a Sánchez: ‘Pedro, el problema eres tu’.

Pero el resultado de las elecciones primarias demostró que Sánchez era la solución. Y no solo eso, sino que gracias a la corrupción del PP y los errores de Rajoy, antes y durante la moción de censura (en la que se negó a dimitir), Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno y pudo recuperar el poder para el PSOE. Y hoy figura en las encuestas como el ganador de las elecciones del 28-A.

Mientras que Díaz llevó al PSOE andaluz a la derrota en los comicios de Andalucía que ella se empeñó en adelantar al pasado 2 de diciembre y en los que por primera vez, desde el inicio de la Transición hace ya 40 años, el centro derecha se hizo con el control de la Junta de Andalucía.

Un rotundo fracaso de Díaz, tras el que empezó su ocaso y puede que pronto su salida de la dirección del PSOE andaluz. Bien por las buenas o por las malas mediante la creación desde la dirección nacional de Ferraz de una Gestora del PSOE en Andalucía, una vez que concluyan las elecciones del 28-A y del 26-M.

No obstante, la tercera guerra cainita entre Sánchez y Díaz está al llegar si tras las elecciones del 28-A si Sánchez intenta su investidura con el apoyo de los soberanistas catalanes y Podemos concediendo indultos a los golpistas condenados en el juicio del Tribunal Supremo y una vicepresidencia del Ejecutivo a Pablo Iglesias.

Precisamente para evitar una rebelión de diputados susanistas en el Grupo Socialista del Congreso, Sánchez controló las listas electorales del partido en todo el país. Y puede que, en previsión de una revuelta de Díaz, Sánchez imponga a partir del 26-M la Gestora en Andalucía y Díaz se quede fuera del poder andaluz y atrincherada en la oposición del Parlamento del Sur.