Ana Palacio miente

Ana Palacio, ex ministra de Asuntos Exteriores del último gobierno de José María Aznar, fue especial coautora de grandes mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que nunca existieron y se utilizaron para justificar la II Guerra de Irak y de los atentados del 11-M en Madrid. Falsedades premeditadas y lanzadas desde el Gobierno por Aznar, Acebes, Zaplana y Palacio que atribuyeron a ETA la autoría de los atentados.

Palacio firmó el telegrama que se envió a todos los embajadores de España a las 17,35 horas del 11-M, para que propagaran la mentira de la autoría de ETA, a pesar que las Fuerzas de Seguridad habían informado al Gobierno de Aznar que fueron yihadistas los responsables de los crímenes de Atocha de Madrid.

Pues bien, esta mentirosa y caótica ex ministra Ana Palacio se ha atrevido escribir y publicar en el diario El Mundo (14, III, 2019) un artículo que tituló ‘Estrategia contra la desinformación’. Donde Palacio califica la falsa información como un peligro para la Democracia. Escribiendo sin el menor pudor: ‘la desinformación entraña un peligro estructural porque corroe los cimientos de las sociedades democráticas’ (sic).

Y esto lo dice la Palacio que mintió no solo sobre el 11-M sino también y ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la presunta existencia de armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. Pronunciando Palacio un discurso histriónico que dejó asombrado por su belicismo y agresividad al mismísimo Colin Powell y al entonces Secretario de Foreing Office inglés, Jack Straw.

Los que por lo menos han tenido (como Tony Blair) la decencia de pedir disculpas por aquellas mentiras de Irak gestionadas desde EE.UU, por la Administración del ex presidente Georges Bush.

Pero Ana Palacio, en su lamentable discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU de 15 de febrero de 2003, no dudó en despreciar el informe del inspector jefe de la ONU en Irak, Hans Blix, para propiciar el final de las inspecciones y dar luz verde al inicio de la II Guerra de Irak.

La que dejó medio millón de muertos en ese país, y no arregló nada en la crisis de Oriente Próximo. Una Guerra que Bush puso en marcha, tras la declaración de las Azores en presencia de Blair y Aznar y a pesar del veto en el Consejo General de la ONU de otras potencias, ahí incluida nuestra vecina Francia.

El discurso de Ana Palacio en el Consejo de Seguridad de la ONU fue una vergüenza para España y la Historia reciente de la diplomacia de nuestro país. Y aún seguimos a la espera de que Palacio pida perdón y reconozca sus mentiras. O al menos que no tenga la desfachatez de presentarse como la defensora a ultranza de la verdad y enemiga de la ‘desinformación’ de la que ella, una mentirosa compulsiva, es un ejemplo que no debemos olvidar.