Arrimadas podría ser la Secretaria General de Cs

Albert Rivera debe saber lo mucho que hay en juego para España y para Cs en las elecciones generales del 28-A. Y en tan difíciles circunstancias no debe ni puede consentir en su partido espectáculos tan lamentables como el del presunto ‘pucherazo’ en sus primarias de Castilla León en favor de la candidata y tránsfuga del PP Sílvia Clemente. La protegida de su Secretario General, José Manuel Villegas, quien a pesar de su valía debería plantearse su posible dimisión facilitando el ascenso de Inés Arrimadas a la Secretaría General de Cs.

Por drástico que esto parezca y por más que la máxima ignaciana proclame que en tiempos de tribulaciones (electorales) no conviene hacer mudanzas, Rivera debería sopesar el impacto de este episodio (y las otras peticiones de nuevos recuentos de votos en primarias de Cs como las de Madrid) porque en la tensa situación política cualquier chispa puede provocar un incendio.

Y decimos esto como afirmamos que Albert Rivera estuvo muy bien en la entrevista que el pasado lunes le hizo Carlos Franganillo en TVE-1 donde el líder de Cs explicó con suma claridad y eficacia su proyecto político de reforma democrática y prioridad constitucional.

Rivera es un buen político ‘liberal’ (que quitó a Cs su segundo apellido de ‘social’, que ahora recupera en sus discursos) pero es propenso a frágiles movimientos tácticos y errores que, además de innecesarios, acaban por dañar la imagen de Ciudadanos. Lo que explicaría que en algunas encuestas se aprecie la perdida del impulso que Cs parecía haber consolidado, en las elecciones andaluzas, de cara a los comicios del 28-A.

De todo habló Rivera en la entrevista con Franganillo en TVE-1 donde el dirigente liberal estuvo muy claro y contundente a la hora de presentar y explicar su programa reformista y constitucional como una alternativa a la candidatura de Pedro Sánchez. Y al sanchismo del PSOE con el que Rivera rechaza pactar la investidura que se abrirá tras el 28 de abril.

Aunque Rivera dejó entrever que su posición sobre el PSOE puede cambiar si Sánchez sale de la dirección de su partido, porque el líder de Cs piensa, y con razón, que en la España reciente existe un punto de inflexión a partir del golpe catalán del 27-O de 2017.

Y por ello Rivera ha denunciado como inadmisibles las negociaciones y las concesiones que Pero Sánchez hizo a Quim Torra durante su encuentro de Pedralbes. Y las pretensiones de Sánchez de: incorporar, después del 28-A, a Pablo Iglesias a su Gobierno; y de conceder indultos a los procesados del golpe catalán que resulten condenados en el juicio del Tribunal Supremo.

El debate político español discurre a gran velocidad y no exento de riesgos de ahí que un desliz –como el de Silvia Clemente- puede alterar de manera asombrosa las expectativas electorales de unos y otros. Sobre todo en este tiempo en el que la irrupción de Vox como quinto partido nacional provoca incertidumbre en los resultados del 28-A y especialmente en el reparto de los escaños.

Partido el de Vox, que lidera de Santiago Abascal, cuya capacidad de lograr alcanzar unos resultados espectaculares nadie descarta al día de hoy. Lo que, según algunas encuestas se suma a una aparente clara ventaja de PP sobre Cs que deja a Rivera en una difícil encrucijada. La que debe superar y desbordar en los debates electorales y lo que queda de campaña si quiere que Ciudadanos reciba un nuevo impulso y tenga, por lo menos, la llave de la gobernabilidad. Y para ello un nuevo ascenso de Arrimadas en la cúpula de Cs puede ser un acicate bueno y eficaz.