PP y Vox entregan a Sánchez el poder

Si PP y Vox no crean una coalición electoral para concurrir juntos a las elecciones generales del 28-A y Cs no rectifica su discurso y pone fin a sus ocurrencias, estos patriotas de banderas españolas en la Plaza de Colón, que son Pablo Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera facilitarán la permanencia de Pedro Sánchez en el poder, desde donde está gestionando muy bien su campaña electoral del PSOE a costa del todavía desaparecido Pablo Iglesias.

Aunque está por ver el precio que pondrán a Sánchez sus presuntos aliados para la investidura y la formación del nuevo Gobierno. Precio en el que se incluirá la vicepresidencia del Ejecutivo para Pablo Iglesias y la concesión de indultos a los golpistas catalanes que resulten condenados en el juicio que se celebra en Tribunal Supremo.

Esto es al manos lo que anuncian las últimas encuestas pre electorales, como la de GAD3 publicada por el diario ABC, en la que se concede al PSOE la victoria con el 30,6 % de los votos y 134 escaños, seguido del PP con el 22,1 % y 87 escaños, de Cs con el 13,2 % y 38 escaños, Vox con el 12,1 % y 36 escaños, Podemos con el 11,8 % y 30 escaños, un 10 % para los partidos nacionalistas y 25 escaños (12 de ERC, 5 PDeCAT, 6 PNV, y 2 Bildu).

Naturalmente, hay otras encuestas menos drásticas (el barómetro de La Sexta TV da un 25 % al PSOE, casi empatados al 20 % PP y Cs, el 13 % a Podemos y el 11 a Vox) y todavía queda mucha campaña electoral por delante y está claro que no hay mejor encuesta que la que salga de las urnas el 28-A.

Pero los datos de GAD3, que no son sospechosos de ayudar al PSOE como los sondeos del CIS, anuncian que la irrupción de Vox en el electorado del centro derecha impide que PP, Cs y Vox se alcen con el Gobierno como les ocurrió en Andalucía.

No en vano según este sondeo entre PP, Cs y Vox suman 161 escaños, lo que los deja a 15 escaños de la mayoría absoluta de los 176 diputados. Mientras que el PSOE solo con el apoyo de Podemos tendrían 164 escaños, quedando a tan solo 12 escaños de la mayoría absoluta. Lo que significa que solo con los escaños de ERC y los 164 de PSOE y Podemos Sánchez podría gobernar. Y además disponer en la investidura de los votos de PNV, PDeCAT y Bildu llegando hasta los 189 diputados.

Y a subrayar que con estos resultados el PSOE y sus aliados lograrían también la mayoría absoluta del Senado con lo que se pondrían punto final al discurso del centro derecha sobre la nueva aplicación del 155 en Cataluña.

Así, mas o menos, está hoy el panorama electoral según últimos sondeos y aunque queda mucha campaña electoral por delante cabe imaginar que, salvo algún acontecimiento de envergadura, parece que aunque la derecha sume más votos que la izquierda Sánchez tendrá el control del poder.

Y si eso ocurre esta será la segunda vez que el PP le entrega el poder a Sánchez tras la negativa de Mariano Rajoy a dimitir durante la moción de censura del pasado 1 de junio de 2018. Y ello con la ayuda de los ‘patriotas’ de Vox en cuyo nacimiento fue amparado por José María Aznar.

Mientras que Cs también tiene su cuota importante de responsabilidad por haber aprobado a Rajoy los Presupuestos de 2018 en pleno auge de la corrupción del PP, en lugar de haber forzado el adelanto de las elecciones en 2018, lo que hubiera impedido la moción de censura y la llegada de Sánchez al poder de donde al día de hoy parece imposible que salga.

Salvo un vuelco como sería el pacto de PP y Vox para concurrir juntos a las elecciones del 28-A en una coalición en la que el PP debería garantizar a Vox un grupo parlamentario de al menos 20 escaños.

Mientras tanto Cs parece desinflarse por causa de su errático tacticismo sobre pactos de Gobierno y sus fallidas ocurrencias como la fracasada candidatura en Castilla León de la tránsfuga del PP Silvia Clemente que finalmente ha sido derrotada por Francisco Igea tras un segundo recuento de votos.

Si PP y Vox no se unen en coalición electoral y Cs no relanza su campaña con un liderazgo y discurso contundente y original lo mas lógico parece que sea Sánchez quien se mantenga en el poder, con la muy estimable ayuda del centro derecha disperso que parece resignado a perder.