El apagón de Maduro

Cara de asombro y de tonto se le quedó ayer a Nicolas Maduro cuando se apagaron todas las luces durante uno de sus desesperados discursos en la residencia presidencial de Miraflores. Lugar donde no funcionan las baterías ni los grupos electrógenos, lo que da una idea del caos y desgobierno que impera en Venezuela. 

Dos grandes apagones de varias horas y en las grandes ciudades del país constituyen otra prueba del desastre venezolano, con el agravante de los daños provocados por los apagones en centros neurálgicos como son los hospitales y las centrales de datos, telefonía y transportes, 

El Régimen de Maduro se desmorona en el descontrol de la vida pública, la ruina general inflacionista, el aislamiento internacional y ahora con la crisis de la electricidad y los apagones en el país que tiene las mayores reservas petrolíferas del mundo. 

Y todo ello mientras sendas marchas de los opositores de Juan Guaidó y de los partidarios de Nicolás Maduro discurren por el centro de Caracas. Y por supuesto mientras aumenta el riesgo de un enfrentamiento civil y una tensa calma se impone en los principales cuarteles del país a la espera de nuevos acontecimientos. 

De momento, el hecho de que Maduro, en contra de lo que anunció, no haya detenido a Juan Guaidó tras su gira por varios países suramericanos, ha sido considerado como el reconocimiento de su debilidad y del miedo que el dictador venezolano le tiene a una intervención de los EE.UU. o de nuevas medidas de bloqueo a su producción petrolífera. 

Naturalmente Maduro culpa de los apagones a la Oposición, lo que sería tanto como decir que los opositores tienen gente infiltrada en la residencia presidencial de Miraflores. 

No hay una ‘Mano Negra’ que apague las luces del país, sino fallos en el suministro, ausencia de mantenimiento y el desbarajuste absoluto de la gestión pública. ¿Hasta cuándo? Pues hasta que la cúpula o los mandos intermedios del Ejército digan basta y se acabó. Mientras tanto la tensión seguirán a la espera del nuevo apagón o del vuelco general de la situación.