La crisis económica y la campaña electoral

Mucho se ha escrito sobre aquel cartel que dominaba el cartel electoral de la primera campaña presidencial de Bill Clinton en el que se decía: ‘La economía, imbécil’. Para recordar a todo el equipo del Partido Demócrata que los programas sobre la política económica de Clinton serían definitivos en el resultado de las elecciones presidenciales como finalmente ocurrió.

Pues bien, vistos los últimos y oscuros pronósticos de la OCDE para la UE y las decisiones y las advertencias del presidente del BCE Mario Dragui sobre el riesgo de desaceleración y recesión (en algunos casos como el italiano), de la economía de la UE, hora es de que los partidos nacionales españoles le dediquen buena parte de sus programas y discursos electorales a la crisis económica que amenaza nuestro entorno europeo.

Y buena prueba de la gravedad de la situación lo demuestra el hecho de que el austero Dragui, provocando un vuelco en la estrategia del BCE, haya decidido congelar los tipos de interés y reabierto el grifo de la disponibilidad de ayudas financieras a la Banca. Todo ello con la intención clara de prevenir una crisis financiera y social como la demoledora de 2008.

Aquella que negó el inefable presidente Zapatero y que ante los nubarrones de ahora el rumboso y pro deficitario Pedro Sánchez se niega a considerar como debiera. Motivo más que sobrado para que Pablo Casado y Albert Rivera empiecen a poner el acento en el riesgo de recesión con programas razonables, pero sin tirar a la baja los impuestos y sin olvidar a los sectores más deprimidos de la Sociedad.

La batalla ideológica y el frente del discurso del artículo 155 aplicable en la Cataluña de Torra deberían abrir paso al riesgo de esta amenazante crisis económica (que anuncia el ‘efecto mariposa’ de la recesión china’) y de recesión en un tiempo en el que está por concluirse la unión bancaria y la homologación fiscal de la zona euro de la UE.

Los que son los pilares del Euro, nuestra moneda de la Unión sobre la que los agoreros del momento no dejan de lanzar oscuros pronósticos con los que pretenden convertir sus amenazas en realidad.

‘La economía, imbécil’ decía el cartel pre electoral de Clinton y acertó. Y no está este país, España, para soportar un nuevo terremoto como aquel que asoló al mundo entero con el crack financiero de 2008, del que muchos millones de ciudadanos del Planeta (y muchas naciones) todavía no se han podido recuperar.