Roma

La película de Alfonso Cuarón ‘Roma’ ha triunfado en las pantallas de todo el mundo y ha merecido, con sus 10 nominaciones, el reconocimiento inicial de la Academia de Hollywood que finalmente le concedió el Oscar a la mejor dirección aunque no a la mejor película que fue para ‘Green Book’.

Y ello a pesar de la extraordinaria sensibilidad y la sencilla franqueza de ‘Roma’, una historia creíble que no profundiza en la ficción. Ni siquiera en el ‘realismo mágico’ de la literatura latinoamericana porque, nunca mejor dicho, una imagen vale más que mil palabras y su realismo directo fue la solución.

Incluso en blanco y negro y con actores noveles que hablan en español. Porque el guión, el movimiento y las secuencias de las cámaras de Cuarón han producido un film tan sencillo como prodigioso que bien merecía un mayor reconocimiento de la Academia.

Compitiendo Cuarón en nominaciones con el esplendor de ‘La Favorita’, un relato de la opulencia de los Palacios franceses del Siglo XVIII, donde una astuta sirvienta, Abigail, se hace con la influencia y el poder, seduciendo a la reina Anne (Olivia Colman, Oscar a la mejor actriz en detrimento de Glenn Close). También es sirvienta, la modesta Cleo, la protagonista de ‘Roma’, que es el nombre de un modesto barrio mexicano que da título a la película de Cuarón y que desconcierta a sus espectadores.

Algo de todo este buen hacer también hay en el relato cinematográfico sin premios en Hollywood y español de ‘El Reino’ de Rodrigo Sorogoyen. Donde se presenta, también de una manera sencilla y directa, uno de los muchos casos de corrupción que han inundado la vida pública de este país. Donde se cuenta un escándalo de perfiles medianos de grandes tramas corruptas que inundaron, por decenas, las primeras instituciones del país.

La magia del cine ofrece de vez en cuando relatos de grandeza con algunas superproducciones que causan asombro y nos trasladan a escenarios y a relatos espectaculares, históricos, novelados, realistas o de ficción que nos impresionan y nos hacen soñar con situaciones que nunca podríamos haber vivido o imaginar.

Pero a veces ocurre que lo asombroso y emocionante está mucho más cerca de lo que imaginamos, como lo ha demostrado la ‘Roma’ de Cuarón.