Pablo Iglesias intercede entre Sánchez y Torra

En teoría Pablo Iglesias monta guardia bajo los luceros con sus dos hijos gemelos y en cumplimiento de su baja paternal. Pero no es verdad, porque el jefe de Podemos se pasa el día al teléfono abroncado a los suyos de Madrid y se escapa, disfrazado de Villarejo, al atardecer de su ‘cuarentena paternal’ en el chalé de Galapagar.

Lo que hace para mantener en secreto entrevistas con Pedro Sánchez y los dirigentes de PDeCAT y ERC, intentando recomponer los platos rotos de la negociación que sobre el desafío catalán mantenían hasta hace poco Pedro Sánchez y Quim Torra.

A Iglesias se le han derrumbado sus meticulosos planes para tocar algún día el poder como un frágil castillo de naipes. Se le han sublevado en Madrid Carmena y Errejón, Podemos se estrelló en Andalucía y a punto están de caer hechos trizas los Presupuestos deficitarios y sociales de Sánchez.

Los que en realidad son de Pablo Iglesias y los que ERC y PDeCAT quieren derribar este miércoles en el Congreso de los Diputados uniendo sus votos, en las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, a los de Cs y PP.

Por ello Iglesias, líder de un Podemos roto en Taifas (modelo territorial que él propone para España) intenta a la desesperada recomponer lo que Sánchez -con la caótica Carmen Calvo- y Torra destrozaron el pasado viernes tras un fiero intercambio de ultimátums.

Y recordará Iglesias para sus adentros, los de Oda os esfuerzos que él hizo para que triunfara la moción de censura contra Mariano Rajoy y para que Sánchez, consecuencia, resultará investido presidente del Gobierno. Lo que costó Dios y ayuda a Iglesias y le llevó a negociar en la cárcel de Llenoders con Oriol Junqueras, en la Generalitat con Quim Torra y parlamentar bien por teléfono o en secreto en Waterloo, con Carles Puigdemont.

Y ahora, de la oscura noche de Galapagar, en las inmediaciones del Valle de los Caídos donde aún están los restos de Franco, al amanecer de Madrid todo el tinglado de la farsa se les ha venido abajo. Pero piensa Iglesias que no está todo perdido y que de aquí al miércoles 13 todavía se puede arreglar el Pacto de Pedralbes entre Sánchez y Torra.

Y para ello cuenta Iglesias con las soflamas patrióticas de Casado, Rivera y Abascal en la Plaza de Colón, y la imagen de la ‘cuerda de presos’ que el martes 12 se sentarán en el banquillo del Tribunal Supremo que juzgará el golpe de Estado catalán.

Y con esas dos instantáneas el señor de lo que va quedando de Podemos agitará el fantasma del regreso de la derecha al poder y les advertirá a los secesionistas de que si no hay Presupuestos tampoco habrá indultos, para quienes resulten condenados en la que será, ‘dura lex sed lex’, una dura sentencia para la mayoría de acusados por el golpe del ‘procés’.

Sánchez, el del Manual de Resistencia, también piensa que todo no está perdido y que aún tiene alguna oportunidad de aquí al miércoles. Salvo que el mar de fondo del PSOE, que se agita bajo sus pies, abra otra vía de agua en la nave con la que Sánchez inició su temeraria travesía, y se precipite al fondo del mar. Demostrando el hundimiento que en España el Estado y el poder de Leviatán siguen estando por encima de todo lo demás.