Ángel Garrido y Rosalía Gonzalo derrotaron a los taxistas

La huelga salvaje durante dos semanas de los taxis en Madrid se ha saldado con una estrepitosa derrota de los huelguistas gracias a la firmeza justificada y razonada del presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido y de su consejera de Transporte, Infraestructuras y Vivienda, Rosalía Gonzalo, que han defendido la legalidad y los derechos adquiridos en el transporte público de las VTC.

Garrido y Gonzalo son don buenos políticos madrileños del PP con los que la ciudadanía madrileña está en deuda. Y a los que Pablo Casado y su nueva candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, les deben un público reconocimiento.

Porque el Gobierno madrileño ha dado y ha ganado una justa batalla contra la huelga salvaje de los taxistas. Los que ahora deben exigir a todos sus representantes y responsables sindicales la dimisión inmediata por el daño económico que les han causado y la pérdida de reputación de los taxistas en Madrid. Muchos de los cuales deambulaban ayer vacíos en su primer día de vuelta al trabajo, porque son muchos los madrileños indignados con los taxistas que se han adaptado al metro y al autobús. Y que han comenzado a utilizar los servicios de Uber y de Cabify.

Y todo ello sin menoscabo de que algún día haya que encontrar un punto de encuentro entre ambos modelos de servicio y de transporte público que sea justo y aceptado por las dos partes.

Pero lo que no es admisible y les ha llevado a la derrota es la violencia que han exhibido algunos taxistas y el bloqueo de autovías y avenidas. Lo que ha constituido un chantaje al conjunto de la ciudadanía madrileña a la que han causado serios perjuicios, tanto en estaciones, aeropuertos y eventos nacionales, como Fitur, como en lo relativo a servicios de urgente necesidad para enfermos, mayores y menores de edad y discapacitados.

Un chantaje el de los taxistas madrileños similar al que practican, en días claves de vacaciones, otros colectivos de transportes públicos. Los que hay que regular de una vez por todas con una nacional para impedir los abusos y garantizar la libertad de movimiento de los ciudadanos.

Y un chantaje, en el reciente caso de Madrid (Barcelona es una ciudad ‘sin ley’) consentido por el ministro de Fomento José Luís Ábalos, quien, como en la crisis del ruinoso tren de Extremadura, ha vuelto a exhibir su nivel de absoluta incompetencia.

Ángel Garrido merecía por motivos sobrados, buena gestión y conocimiento de la Comunidad de Madrid, haber continuado como candidato del PP, pero Casado optó por Ayuso porque era persona de su entorno aunque está por ver su capacidad política y electoral. En todo caso a Rosalía y Ángel gracias por su valiente e impecable actuación. ‘El que resiste gana’, decía nuestro Nobel de Literatura Camilo José Cela. Y en Madrid se acaba de demostrar.