Gibraltar es una colonia inglesa

Al Gobierno de Teresa May le crecen los enanos por todas partes y no sabe qué hacer con el Brexit. Pero en el Támesis que baja revuelto por la orilla de Westminster acaba de aparecer un nuevo problema: España ha conseguido que en los preparativos del Brexit la UE se refiera a Gibraltar como colonia británica, que es precisamente lo que el Peñón es.

Y lo que dicen el Tratado de Utrecht y Naciones Unidas y todo aquel que tenga dos dedos de frente, sentido común y que haya visto un mapa de España. Pero a pesar de esta obviedad colonial al Gobierno de Londres la mención colonial de la Unión Europea le ha sentado a cuerno quemado.

Y no digamos al gobierno gibraltareño de Fabián Picardo que debería, en colaboración con los poderosos despachos fiscales de Gibraltar, plantearse alguna nueva alternativa a su situación actual. Porque está visto que desde que él ‘no’ a la UE ganó el referéndum en Gran Bretaña el presente y futuro de Gibraltar se comenzaron a tambalear.

Y ahí incluido el gran negocio de solo unos privilegiados ‘llanitos’, como es el paraíso fiscal gibraltareño. El que se acabará en el territorio de la UE de los 27 cuando se consume el Brexit y Gran Bretaña salga de la Union.

A Gibraltar sólo le quedan tres salidas: seguir como colonia británica fuera de la UE; beneficiarse de un segundo referéndum sobre el Brexit en el que gane el ‘sí’ a la UE para que todo siga como esta; y pactar con España una solución de soberanía compartida entre Londres y Madrid en pos de una solución como la de Andorra.

Lo que no va a conseguir Gibraltar es que Gran Bretaña salga de la UE y que la Roca mantenga su estatus actual, político, económico y fiscal. Gibraltar siempre ha sido una colonia inglesa y probablemente lo siga siendo durante algún tiempo pero sin ventajas europeas ni paraíso Fiscal, porque fuera de la UE eso se acabará.

Mientras que si llega a un acuerdo con España las exclusivas ventajas de los dueños de los poderosos despachos fiscales del Peñón se mantendrán pero deberán de llegar también al resto de población gibraltareña. La que saldrá beneficiada con una doble nacionalidad y con un reparto más justo de esa tan peculiar riqueza del Paraiso Fiscal que en buena parte depende de la UE y finalmente de España si el Brexit llega hasta el final.