Todos contra todos

Mientras el comisario Villarejo continúa desvelando sus andanzas en las que no va a dejar títere con cabeza, en la política española de este año electoral que arranca a gran velocidad y con titulares a granel se han desatado varias guerras cainitas entre distintos grupos políticos y entre los dirigentes de sus propias organizaciones.

Para empezar y después del acuerdo tripartito de investidura de Juanma Moreno en Andalucía asistimos a un concierto de descalificaciones mutuas entre Albert Rivera de Cs y Santiago Abascal de Vox. Los que si siguen en ese empeño acabarán derribando el gobierno andaluz de Moreno antes de que tome posesión, o en cuanto eche a andar.

En Cataluña los separatistas también andan a palos entre ellos a propósito de los Presupuestos de Sánchez que ERC y PDeCAT dudan si apoyar o no, mientras Torra dice que si cada uno va por su lado y no se pacta un acuerdo entre todos él disolverá el gobierno y abrirá en Cataluña una nueva crisis de gobernabilidad.

En el PSOE la procesión va por dentro tras la pérdida de Andalucía y las ultimas maniobras de la Moncloa contra Susana Díaz y Josep Borrell. Y todas las miradas están puestas en el conflicto catalán porque de ello va a depender el calendario de las elecciones generales que deberá convocar Pedro Sánchez.

En Podemos, y aprovechando el permiso paternal de Pablo Iglesias, su alter ego Íñigo Errejón ha vuelto a las andadas y ha publicado un artículo con el que regresa a su discurso moderado y transversal, pero avisando a Iglesias del posible fracaso electoral de Podemos si radicaliza su discurso. Errejón está a la espera de que Podemos sufra más derrotas como la de Andalucía para volver a la carga y desafiar al líder.

Mientras en el PP siguen preocupados con el ascenso de Vox y a punto están de anunciar la lista de sus candidatos autonómicos y municipales entre dos lineas divergentes de selección: o jóvenes pijos, o políticos con experiencia y conocimiento del lugar.

Y desde luego los que pretenden epatar con sus candidatos son los de Vox que están crecidos y confiados en que en los próximos comicios al PP se lo van a merendar o le van a propinar un buen bocado en su electorado.

O sea todos contra todos hacia fuera y contra sus adversarios políticos y también todos contra todos en el interior de sus propios partidos o bloques ideológicos y territoriales, lo que anuncia tras las próximas elecciones un gran galimatías imposible de gestionar.