Los Santos Inocentes

La festividad de Los Santos Inocentes en el caso español que nos ocupa afecta a muy buena parte de la ciudadanía de este país y especialmente a los demócratas y españolistas que sufren el acoso y la agresividad de ese nacionalismo independentista y violento que se ha instalado en Cataluña ante la pasividad de la Generalitat y los oídos sordos de La Moncloa.

El lugar desde donde ayer Pedro Sánchez lanzó un balance triunfal de la acción de su Gobierno sietemesino al que hay que reconocer mejoras del salario mínimo, las pensiones y los sueldos de los funcionarios pero poco más. Y menos aún en su política nacional y su deriva pro nacionalista por la que Sánchez ya ha pagado, sobre las espaldas de Susana Díaz, un alto precio en las elecciones andaluzas con las que el PSOE perdió el poder.

‘Más se perdió en Cuba’ dirá Sánchez mientras en las bases y dirigentes del PSOE cunde el pánico porque hay muchos inocentes que empiezan a ver de color negro las expectativas electorales del Partido Socialista en las varias citas con las urnas que se anuncian para 2019.

En la derecha española también Rajoy ha dejado en la indigencia política a muchos inocentes de su partido, tras su espantada de la política durante la moción de censura y vamos a ver lo que sale de esa Operación Kitchen que tiene a Mariano en un ¡ay¡! Y no precisamente por inocente.

Y que se cuide el joven Casado de los regalos que Juanma Moreno va a recibir en enero para la presidencia de la Junta porque esa situación puede ser un espejismo, o un caso aislado y no una tendencia homologable para la política nacional del PP y los distintos comicios que están por llegar. Pero Casado dirá que ‘menos da una piedra’ y que en Andalucía se estrenó con buen pie.

No puede decir lo mismo Pablo Iglesias desde su chalé de Galapagar donde disfruta de vacaciones de paternidad porque los oráculos demoscópicos le anuncian malas noticias electorales a Podemos en 2019. Lo que dejará en la frustración y el desasosiego a los inocentes del 15-M que temen que el partido morado se reduzca electoralmente hasta los niveles del viejo PCE.

Ni para echar las campanas al vuelo deben de estar los inocentes naranjitos de Albert Rivera que, de momento, va de segundón del PP y todavía no ha tocado el verdadero poder. Porque quien mucho quiere abarcar al final poco aprieta y las espadas ya están en alto y todo está por decidir el año próximo entre el trío nacional y aparentemente empatado, de PSOE, PP y Cs.

Y todo ello al margen de los populismos extremos de izquierda y derecha que representan Podemos y Vox, respectivamente. Y si bien parece cierto que Vox sube a la grupa del caballo de Abascal y que los inocentes que se sienten desamparados por los grandes partidos pueden buscar refugio en Vox, al final la leyenda del ‘voto útil’ que el PP cantará a los cuatro vientos para derrotar a Sánchez puede desinflar las ínfulas de Vox.

Es decir, hasta el rabo todo es toro y hasta que no se abran las urnas todo puede pasar aunque está claro que 2019 será políticamente un año incierto y crucial en el que precisamente los inocentes españoles decidirán.