Quo Vadis Albert Rivera

Cabe la posibilidad de que Ciudadanos se proclame vencedor de las próximas elecciones generales si el PSOE mantiene su descenso por causa de la política catalana de Pedro Sánchez, y se confirma la caída de Podemos en todas las encuestas, mientras el PP de Pablo Casado sufre un retroceso en beneficio de Vox y de Santiago Abascal.

El aviso a navegantes en Andalucía da fe de esa posibilidad. Pero para que Albert Rivera pueda ser presidente del Gobierno de España deberá contar con el apoyo del PSOE, o con el del PP y Vox. Una disyuntiva que va a depender del reparto final de escaños en la Congreso de los Diputados donde podría repetirse la posibilidad de un nuevo gobierno de Sánchez con los que fueron sus socios soberanistas y Podemos en la moción de censura contra Mariano Rajoy, lo que no será fácil si Podemos se deteriora.

En ese caso Rivera dependerá de los apoyos del PP y de Vox (al que los sondeos actuales le ofrecen un 8 % de intención de voto, que podría llegar al 10 % o incluso más), lo que dejaría la presidencia del líder de Cs en manos de Vox, el partido de Santiago Abascal.

Partido Vox el que Rivera ha tratado como a un ‘apestado’ en las recientes negociaciones de Andalucía para finalmente reunirse con ellos, y admitir su apoyo en la investidura de Juanma Moreno y la Presidencia de la Junta que ostenta la diputada de Cs Marta Bosquet, así como en la vicepresidencia de Cs en la Cámara por lo que Rivera ya le debe dos favores a Vox.

Sin embargo antes de llegar al acuerdo tripartito andaluz Albert Rivera ha protagonizado un espectáculo poco edificante intentando toda clase de maniobras tan absurdas como imposibles como las siguientes:

-Rivera quiso que su candidato a la Presidencia de la Junta Juan Marín fuera investido presidente a pesar que Cs resultó ser el tercer partido en votos y escaños, y solo tenía 21 escaños de los 109 de la Cámara. Para lograr ese imposible de Marín presidente, Rivera pidió que PP con sus fotos favorables y PSOE con su abstención, le ayudaran a Marín, lo que fue rechazado de plano por ambas formaciones.

-Luego Rivera pidió la abstención del PSOE para que Moreno fuera presidente de la Junta, y Bosquet presidenta del Parlamento para no tener que contar con el apoyo de Vox.

-Después Rivera intentó un pacto con Podemos (Adelante Andalucía) partido que apoya a Torrá, Puigdemont, la autodeterminación catalana, rechaza la Constitución, la Monarquía y dice que en España ‘hay presos y exiliados políticos). Y todo para tapar a Vox en la Mesa de la Cámara andaluza-

-Y finalmente los de Rivera dijeron que aceptaban el acuerdo con Vox pero sin hablar con ellos, a lo que Santiago Abascal respondió que si Cs quería los votos de Vox para lograr la Presidencia del Parlamento se lo tendrían que pedir, como finalmente ocurrió.

La solución final del ‘cambio político’ en Andalucía se confirmó con el acuerdo de PP, Cs y Vox que reflejaron las urnas con el mandato claro al centro derecha de desalojar al PSOE del poder andaluz después de 36 años de gobiernos socialistas.

Con lo que las absurdas e imposibles maniobras de Rivera en el Sur quedaron en ridículo y no sirvieron para nada. Demostrando por otra parte algo que ya veníamos observando desde hace un año, y que nos confirma que Rivera es un pésimo estratega y carece de la firmeza y la claridad de ideas (que si tiene Inés Arrimadas) que debe tener un líder político nacional que aspira a ser Presidente del Gobierno de España.

Lo vimos cuando tras ganar las elecciones catalanas del 21-D de 2017 Rivera no permitió que Arrimadas se presentarse a la investidura para la Presidencia de la Generalitat para presentar su proyecto político en Cataluña.

Y lo vimos cuando Rivera no impidió (bloqueando los Presupuestos de 2018 de Rajoy) la investidura de Quim Torra como el presidente de la Generalitat al permitir el voto delegado de Puigdemont y Comin.

Y lo vimos también cuando Rivera le aprobó los Presupuestos de 2018 a Rajoy – en vísperas de la sentencia de Gürtel – en vez de exigirle unas elecciones anticipadas. Las que habían impedido la moción de censura que planeaba sobre el Congreso de los Diputados. Y luego en la censura acabó votando en la defensa de Rajoy a pesar de la sentencia de Gürtel.

Todos estas peripecias de Rivera que son hechos probados y en ningún caso opiniones, reflejan la alarmante levedad política al líder de Cs y proyectan sobre su liderazgo nacional y aspiraciones políticas sombras y dudas que en los próximos meses Rivera deberá despejar si desea rectificar sus errores y contactar con la realidad.

De lo contrario Rivera y todo lo que significa Cs, que es mucho en la política y la democracia española y en lo que ha contribuido mucho el propio Rivera, acabará diluyéndose en su mar de dudas y estrategias fallidas como las que ahora en Andalucía acabamos de comprobar.