Rubalcaba no quiere ser concejal

Este Pedro Sánchez no tiene remedio ni cabeza. Porque pedir a Rubalcaba que lidere la candidatura del PSOE a la alcaldía de Madrid para que acabe su carrera política de concejal de Manuela Carmena es una falta de respeto para quien ha sido vicepresidente del Gobierno de España y secretario general del PSOE.

Un Alfredo Pérez Rubalcaba autor de la imagen del ‘gobierno Frankenstein’ de Sánchez con los soberanistas catalanes y Podemos, que desempeñó un papel determinante en la caída de Sánchez de la secretaría general en el Comité Federal del PSOE de 1 de octubre de 2016 y apoyó a Susana Díaz en las primarias frente a Sánchez. Y que discrepa y con razón de la política catalana de Sánchez.

Por todo ello se entiende que Rubalcaba no quiera, por nada del mundo, encabezar la lista socialista al ayuntamiento de Madrid, máxime cuando las expectativas electorales del PSOE en el territorio madrileño están ahora bajo mínimos y sin posibilidad de victoria en la alcaldía como en la Comunidad.

De manera que Rubalcaba le ha dicho 'no' a Sánchez y ello deja patente que el PSOE tiene serias dificultades para encontrar candidato a la alcaldía de la capital de España. Y algo parecido le está ocurriendo a Sánchez en otras ciudades españolas porque el síndrome del batacazo socialista en Andalucía se está expendiendo por el resto de España.

Lo que no le augura a Sánchez unos resultados positivos en los comicios europeos, municipales y autonómicos del 26 de mayo del año próximo. Y sobre todo por la temeraria política catalana de Sánchez, que está teniendo efectos demoledores entre dirigentes regionales, militantes y votantes del Partido Socialista.

Y llama la atención esta otra temeridad de Sánchez de ofrecer a Rubalcaba la candidatura de Madrid cuando era previsible que rechazaría dicha oferta cómo era lógico y natural. Una iniciativa a la que seguro no es ajeno el secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos, otro que también va de error en error como se vio, tras el batacazo socialista en Andalucía, momento en el que Ábalos intentó sin éxito que Susana Díaz presentara su dimisión.