Casado y Rajoy ante la ‘Operación Kitchen’

La afirmación de un policía implicado en la llamada ‘Operación Kitchen’ de que actuaron ilegalmente ‘por orden de Mariano Rajoy’ ha producido un cierto escalofrío en la cúpula del nuevo PP, donde Pablo Casado sigue sin pronunciarse sobre este escándalo mayúsculo que afecta a varios dirigentes y parlamentarios de PP como Rajoy, Fernández Díaz, Arenas y Cosidó.

Numerosas revelaciones judiciales y policiales han confirmado en últimos días que, desde el Ministerio de Interior que presidía Jorge Fernández Díaz en el Gobierno de Rajoy, se organizaron una serie de operaciones policiales clandestinas e ilegales, sufragadas con dinero público de fondos reservados y sin mandato judicial, para destruir pruebas relativas a la implicación de la ex cúpula del PP, se habla de Rajoy, Cascos, Rato, Arenas y Santamaría, que estaban en poder del ex tesorero del partido Luis Bárcenas.

Es decir desde el Ministerio de Interior del Gobierno de Rajoy se organizó y financió una banda criminal con comisarios y policías y pagada con fondos públicos reservados para destruir pruebas de la corrupción del PP.

Naturalmente, el comisario Villarejo aparece implicado en la operación así como el ex chofer de Luís Bárcenas, Sergio Ríos -ya imputado-, que fue contratado por Villarejo y recibió la promesa (luego cumplida) de ingresar en la Policía y 48.000 euros de los fondos reservados por espiar a Bárcenas y robarle los documentos que implicaban en la corrupción a varios dirigentes del PP y puede que ahí incluido Rajoy.

El ex presidente del Gobierno y del PP que abandonó la política de manera extraña e intempestiva al negarse a dimitir durante la moción de censura de Pedro Sánchez porque al parecer temía que algunas pruebas en poder de Bárcenas podían implicarle directamente en la corrupción del PP. Y Rajoy no quería que un escándalo de esas dimensiones le pudiera alcanzar mientras era presidente del Gobierno.

Pero puede que algún día su implicación directa en la corrupción lo acabe llevando a juicio. Y esta eventualidad, que no ha sufrido ningún presidente de Gobierno de España -Gonzalez declaró como testigo en el juicio de los GAL- pudo ser una de las causas del pacto sobre el reparto del Consejo del Poder Judicial que acordaron Sánchez y Casado semanas atrás.

Un pacto que acabó mal porque el juez Marchena rechazó la presidencia del Consejo y el Tribunal Supremo, y en el que el líder del PP Casado entregaba a Sánchez la mayoría del Poder Judicial a cambio del compromiso ‘oficioso’ de Sánchez de que no investigarían a Rajoy. De hecho Casado almorzó con Rajoy para informarle de todo ello al día siguiente de que Catalá y la ministra Delgado alcanzaran un acuerdo sobre el poder judicial.

Vamos a ver cómo avanza y se desarrolla la investigación judicial del caso Kitchen pero hora es que Casado empiece a decir algo y a preparar alguna respuesta al río de preguntas que muy pronto le llegará.