Solo cabe una coalición en Andalucía

Levantado el telón de las urnas del 2-D y derrotada la izquierda andaluza después de 40 años de Gobierno, corrupción y nepotismo del PSOE, se abre el cambio político en el Sur. Y desde hoy hasta el próximo día 27 un tiempo de negociaciones para la formación de un gobierno en Andalucía que, a simple vista, solo tiene una salida: un pacto tripartito presidido por el PP con Cs y Vox, porque de dos en dos partidos solo suman mayoría PSOE y PP y semejante coalición es imposible de imaginar.

De manera que el dramático (y patético) llamamiento de Susana Díaz en la noche de su gran derrota, o de su ‘amarga victoria’, electoral pidiendo a sus adversarios del PP y Cs que no se apoyen en Vox es como pedir la Luna desde el fondo del pozo donde está Díaz aunque todavía y durante unas semanas (en las que se van a triturar muchos documentos en la Junta de Andalucía) es la presidenta andaluza.

La misma Díaz que en la noche de ayer debió de haber presentado su dimisión, aunque sueña con permanecer en las instancias del poder andaluz que ella acaba de perder y donde, como dijo anoche Inés Arrimadas, ahora y por fin se van a ‘abrir las ventanas y levantar las alfombras’.

A Díaz le ha pasado lo mismo que a Aguirre en Madrid, una vez que ambas hicieron respectivamente campañas contra Vox y Podemos y el resultado fue que Vox creció y entró en el Parlamento andaluz y que en Madrid Carmena se convirtió en la alcaldesa de la capital.

Además el PSOE y Cs no suman votos suficientes para pactar como en la pasada legislatura y el discurso susanista presentando a Vox como extrema derecha o el lobo que viene a comerse a los demócratas es muy débil en comparación con el de ese otro lobo más grande y más negro que es el golpismo catalán con el que han pactado y protegen Sánchez e Iglesias.

Y Cs sabe que el coste político que para ellos tiene entrar en una coalición tripartita con PP y Vox en Andalucía es menor que el de pactar con el PSOE de Sánchez y de sus afinidades con Podemos y el soberanismo catalán.

Pero eso sí, que se olvide Juan Marín (ex escudero de Susana en la pasada legislatura) de pretender, aunque haya mejorado mucho sus resultados, la presidencia de la Junta de Andalucía porque entre los partidos del cambio eso sólo le corresponde a Juanma Moreno y al PP.

Y no caben más variantes, digan lo que digan desde el PSOE y Podemos contra Vox, que es en la derecha populista y extrema igual que Podemos es  la izquierda populista y extrema y contraria a la unidad de España. Y que se cuide Sánchez de intentar salvar sus Presupuestos de 2019 haciendo más concesiones a los partidos golpistas catalanes, porque si lo hace hundirá al PSOE en toda España como lo hizo en Andalucía.

Y eso lo saben muy bien los barones regionales del PSOE y por ello no quieren que en el mes de mayo se unan las elecciones autonómicas y municipales con las generales, porque la cuestión dominante y prioritaria en el debate  político nacional es y será el golpismo catalán. Máxime cuando el juicio a la cúpula del golpe de Junqueras y Puigdemont ya está a punto de comenzar.