Los chinos quieren jamón

España exportará a China jamones enteros, lo que hasta ahora parecía imposible por motivos y obstáculos sanitarios. Pero tras la visita a Madrid del presidente chino Xi Jinping, que ha sido recibido como si fuera ‘El último Emperador’ de China del que nos regaló un retrato delicioso el ya desaparecido y genial Bernardo Bertolucci, todo apunta a que España exportará jamones a China en ingentes cantidades.

El mundo en el que vivimos tiene dos emperadores, uno enloquecido y pretencioso como lo fue Calígula y que se llama Trump, y otro de rostro amable y sonriente -guante de seda en mano de hierro- que se llama Xi Jinping y que acaba de visitar España en un santiamén con un séquito enorme de acompañantes, como corresponde a su rango imperial.

Un emperador oriental que ya es el amo de medio mundo y que consiguió unir bajo su mandato lo peorcito de cada modelo: el autoritarismo de los regímenes comunistas; y el capitalismo salvaje del mercado liberal. Y con esa mezcla de mano dura (para controlar 1.600 millones de chinos) y barra libre en los negocios y el comercio los chinos caminan hacia lograr, en un tiempo no lejano, la hegemonía mundial.

Y al parecer España les encanta por el flamenco, el vino, la moda, los trenes de alta velocidad, las patentes, las constructoras, los arquitectos, el aceite, las uvas y también ¡el jamón! Y como se ponga de moda en China comprar jamones españoles aquí nos subirán los precios hasta límites insospechados e imposibles de pagar.

Lo que no le gusta a Xi Jinping es que le gasten bromas y lo confundan con un entrañable osito de peluche que se llama Winnie The Pooh y que tiene un aire, o se parece, al presidente chino. Lo que en su país impulsan sectores de la oposición y oficialmente se considera una gran descortesía en contra del presidente, el gran timonel.

Por ello en Madrid la Policía le pidió al personaje que a diario se disfraza de Winnie The Pooh, para hacerse fotos con los niños, en la Puerta del Sol, que no paseara con el disfraz mientras Xi Jinping estuviera en Madrid. Lo que no deja de ser llamativo y una censura infantil.

O sea, mucho cuidado con el emperador que no está para bromas y que quiere colar en Europa su ‘nueva ruta de la seda’, aunque tanto la UE como España discrepan y no parecen estar por esa labor, al menos no con una implicación total. Donde si parece que hay acuerdo es en lo del jamón que Xi Jinping probó durante un almuerzo con Pedro Sánchez en La Moncloa y da la impresión que le gustó.