Debate destructivo en Andalucía

El debate electoral celebrado anoche en TVE entre los cuatro candidatos de los partidos con representación parlamentaria (PSOE, PP, Podemos y Cs) que aspiran a la presidencia de la Junta de Andalucía fue lamentable por la agresividad de todos los candidatos -Susana Díaz, Juanma Moreno, Teresa Rodríguez y Juan Marín- contra todos.

La capacidad destructiva de todos ellos, sin que se apreciara entre los cuatro un liderazgo político por encima de los reproches y los intereses partidarios, fue la constante de una insufrible hora y media de discusión de poca monta y escasa trascendencia.

Un debate donde ninguno de los presentes presentó un completo programa de Gobierno porque el cruce de reproches y de mutuas acusaciones ocupó la mayoría del tiempo.

De manera que no hubo un claro ganador del debate porque el ruido se impuso sobre los argumentos y los programas. Pero dicho esto se puede decir que al menos en las formas en el flanco de la izquierda fue Teresa Rodríguez más hábil y eficaz que Susana Díaz (un tanto displicente). Y en el flanco derecho del debate andaluz resultó más hábil Juan Marín que un redicho y estirado Juanma Moreno.

Sobre todo cuando el debate se trasladó a la política nacional, con Gibraltar, Cataluña y la corrupción incluidos. Temas a los que se dedicó más tiempo de lo que se debía porque en estas elecciones del próximo domingo lo que está en juego es el futuro de Andalucía y el gobierno andaluz y no el nacional o el catalán.

En todo caso y aunque las encuestas anuncian la enésima victoria del PSOE está claro que esta vez Susana Díaz tendrá que incluir en su Gobierno a su dura adversaria de Podemos, Teresa Rodríguez, para Gobernar. Mientras en la oposición todo apunta que se quedarán PP y Cs, a corta distancia el uno del otro, una vez que Vox también entrará en la disputa electoral del centro derecho andaluz, como anuncian los sondeos en menoscabo del PP.

Quedan seis días para votar en Andalucía y se van a hacer muy largos y aburridos sobre todo porque no aparece ningún candidato o un proyecto político novedoso y estelar.